
Claro, te respondo directamente: la jornada máxima para una empleada doméstica en España es de 40 horas semanales, según el Real Decreto 1620/2011, que regula la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar. Esto significa que, salvo pacto en contrato, no se pueden superar las 8 horas diarias de trabajo efectivo. Además, es obligatorio un descanso semanal de al menos 36 horas consecutivas, preferiblemente en domingo.
Si hablamos de horas extra, estas no pueden exceder las 80 horas al año, y se pagan con un recargo del 25% sobre la hora ordinaria. Un aspecto clave: el tiempo de presencia (cuando la trabajadora reside en el domicilio) no cuenta como jornada laboral salvo que esté a disposición del empleador.
En la práctica, muchas familias optan por jornadas parciales muy comunes: por ejemplo, 4 horas diarias para y cuidado de niños. Pero cuidado: aunque el contrato sea por horas, el salario mínimo interprofesional (SMI) en 2026 se sitúa en torno a 1.134 €/mes para jornada completa, y para horas sueltas el cálculo se hace de forma proporcional.
Para que te hagas una idea de los rangos salariales por hora según el tipo de trabajo:
| Tipo de tarea | Precio por hora (2026) |
|---|---|
| Limpieza general | 10–13 € |
| Cuidado de personas mayores | 12–16 € |
| Cuidado de niños | 11–15 € |
| Cocina y plancha | 10–12 € |
Recuerda que los contratos verbales son válidos, pero es muy recomendable formalizarlos por escrito para evitar conflictos sobre las horas trabajadas. Si eres empleador, darte de alta en la Seguridad Social es obligatorio desde la primera hora, aunque sea solo una hora a la semana.
En resumen: lo legal son 40 horas semanales como tope, pero lo común en España es acordar jornadas más reducidas. Lo importante es que quede todo claro desde el principio, tanto las horas como el salario y los descansos.

Pues mira, yo llevo años trabajando en casas de familias y te digo: lo de las horas nunca es igual. En mi experiencia, lo más normal es que te pidan entre 4 y 6 horas al día, de lunes a viernes. Pero hay sitios donde te quieren tener 8 horas seguidas y otros donde solo vienes dos horas tres veces por semana. Lo que importa es que el salario sea justo por hora, porque si te pagan poco, al final no compensa. Yo siempre negocio antes: "¿cuántas horas exactas y cuánto me vas a pagar?" Y si veo que me quieren alargar la jornada sin pagar extra, lo dejo claro desde el principio. La flexibilidad es buena, pero también tiene sus límites.
Lo que más me ha ayudado es tener un registro por escrito de las horas, aunque sea en un papel. Así evito malentendidos. Y ojo, si trabajas horas de más, te tienen que pagar el recargo, no es un favor.

Como empleador, al principio tenía dudas sobre cuántas horas contratar a la empleada doméstica. Lo mejor es definir bien la carga de trabajo: si solo necesitas dos veces por semana, con 3 horas cada día basta. Pero si además cuidas a un abuelo, las horas se disparan. Yo prefiero jornadas fijas, por ejemplo, lunes, miércoles y viernes de 9 a 13 h. Así ambas sabemos a qué atenernos.
Un consejo: no caigas en la tentación de pedirle que se quede más tiempo sin avisar. Si lo haces, paga esas horas extras como toca y con un plus. He visto conflictos por no respetar los horarios pactados. La confianza se basa en la claridad. Además, desde 2026 es obligatorio que el contrato refleje las horas exactas, así que mejor hacerlo bien desde el inicio.


