
Claro, te cuento cómo he enfocado mi búsqueda de empleo en 2026. Lo primero es tener claro el objetivo: no se trata solo de enviar currículums, sino de construir una estrategia personalizada. Yo empecé definiendo mi propuesta de valor: ¿qué problemas resuelvo? ¿qué habilidades diferenciales tengo? Luego, me centré en tres pilares: digitalización de la marca personal, networking de calidad y candidatura inteligente.
Para la marca personal, actualicé mi perfil de LinkedIn con palabras clave del sector y resultados cuantificables. No solo pongo el cargo, sino logros como “aumenté la retención de talento en un 15%” o “reduje el tiempo de contratación en 10 días”. Además, comparto contenido semanal sobre tendencias de RRHH, lo que me ha posicionado como alguien que entiende el mercado.
El networking lo hago de forma selectiva: asisto a eventos sectoriales (presenciales y virtuales), pero también contacto directo con reclutadores y responsables de equipos. Un café virtual de 15 minutos vale más que 50 currículums enviados a ciegas. He aprendido a preguntar por sus retos y ofrecer insights, no solo pedir trabajo.
En cuanto a la candidatura, uso tablas comparativas para priorizar ofertas según criterios como salario, cultura empresarial o posibilidades de crecimiento. Por ejemplo:
| Plataforma | Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|---|
| Red de contactos amplia, visibilidad de reclutadores | Alta competencia, requiere actualización constante | |
| InfoJobs | Muchas ofertas locales, filtros por sector | Menos opciones de networking, perfiles menos detallados |
| Tecnoempleo | Ideal para perfiles IT, ofertas técnicas | Nicho muy específico |
También aplico la regla del 80/20: dedico el 80% del tiempo a personalizar cada candidatura (investigo la empresa, adapto la carta de presentación) y el 20% restante a respuestas rápidas. Los resultados han sido claros: en tres meses pasé de tener 0 entrevistas a 5 primeras rondas, y dos procesos avanzados. La clave está en la constancia y en medir cada paso.

Pues yo he cambiado de estrategia después de mi último despido. Ahora priorizo las habilidades transferibles y los cursos cortos que me den certificaciones reconocidas. Hice un bootcamp de análisis de datos en 6 semanas, y eso me abrió puertas en sectores que ni imaginaba. Lo que más me funciona es contactar directamente con los jefes de equipo en LinkedIn, no con RRHH. Les escribo un mensaje breve destacando cómo puedo ayudarles con sus proyectos actuales, basado en lo que publican. También participo en grupos de WhatsApp de profesionales de mi sector; ahí surgen ofertas que no llegan a los portales. Mi consejo: no esperes a que te llamen, genera conversaciones.

A los 55 años, la búsqueda de empleo es diferente. Apuesto por el networking presencial y las agencias de selección especializadas en perfiles senior. Asisto a desayunos de networking organizados por asociaciones empresariales, y ahí he conocido a directores de RRHH que valoran mi experiencia. También actualizo mi currículum con un formato funcional, no cronológico, para destacar logros y no la edad. Una tabla con mis principales hitos profesionales ayuda a que no se centren en los años:
| Periodo | Logro clave | Impacto |
|---|---|---|
| 2018-2020 | Implementé un sistema de 360° | Mejoró la retención un 20% |
| 2021-2023 | Lideré la reestructuración del departamento | Redujo costes un 15% |
Lo importante es mostrar que sigo actualizado: hice un curso de gestión agile para RRHH y lo menciono en todas las entrevistas.

Para mí, que vengo del sector comercial, cambiar a recursos humanos fue un reto. Mi método fue buscar empleo puente: roles de coordinación de equipos o asistente de RRHH donde pudiera aplicar mi capacidad de negociación y de personas. Me inscribí en un máster online de dirección de personas, y mientras tanto, acepté un trabajo temporal en una consultora de selección. Eso me dio experiencia real y contactos. Ahora, para cada oferta, hago un mapeo de mis habilidades comerciales traducidas a términos de RRHH: “gestión de clientes” pasa a “gestión de candidatos”, “cierre de ventas” a “cierre de ofertas”. Funciona porque el reclutador ve que entiendo el proceso.

Yo busco trabajo principalmente para proyectos remotos y flexibles. Uso plataformas como Freelancer, Upwork y LinkedIn para ofertas de corta duración. Mi truco es crear un portafolio digital con casos de éxito donde muestro resultados concretos: “optimicé el proceso de selección de una startup reduciendo el tiempo de contratación un 30%”. También me suscribo a boletines de empleo de nicho, como los de tecnología para RRHH. La clave está en la consistencia: dedico 30 minutos cada mañana a responder a ofertas nuevas y a actualizar mi perfil. No busco un empleo fijo, sino una cartera de clientes, y eso me da estabilidad.


