
Para mí, lo primero que hice fue definir bien mi objetivo profesional. No tiene sentido enviar currículums a todo lo que aparece sin un rumbo claro. Me senté, hice una lista de mis habilidades y pensé qué tipo de trabajo encaja con mi estilo de vida. Después, actualicé mi perfil en LinkedIn y lo puse al día con palabras clave del sector que me interesa. También me inscribí en portales como InfoJobs o Indeed, pero sin olvidar las webs especializadas de cada sector. Otro paso clave fue contactar con mi red de contactos: antiguos compañeros, jefes o incluso amigos de la universidad. Una llamada o un café puede abrir puertas que ni imaginas. Además, empecé a personalizar cada currículum según la oferta, destacando logros concretos, no solo tareas. Y por supuesto, preparé un discurso breve para entrevistas (el famoso elevator pitch). Si tienes dudas de por dónde empezar, te recomiendo que primero hagas un autodiagnóstico de tu candidatura y luego actives todas las vías: digital, presencial y networking. No te lances sin plan.
| Paso | Acción concreta | Tiempo estimado |
|---|---|---|
| 1 | Definir objetivo profesional | 1-2 días |
| 2 | Actualizar LinkedIn y CV | 3-4 días |
| 3 | Investigar empresas y sectores | 1 semana |
| 4 | Activar contactos y networking | Continua |
| 5 | Preparar entrevistas | 2-3 días |
Esto me funcionó y en menos de un mes tenía varias opciones sobre la mesa.

Yo empecé la búsqueda de empleo casi a ciegas, pero pronto me di cuenta de que lo más importante era organizarme con un calendario. Dedico una hora cada mañana a revisar ofertas, enviar candidaturas y apuntar fechas de seguimiento. También me hice una lista de empresas objetivo y las sigo en redes sociales para enterarme de vacantes antes de que se publiquen. Lo que más me ha ayudado es no tirar la toalla: el primer mes recibí muchas negativas, pero insistí y ajusté mi enfoque. Ahora tengo varias entrevistas agendadas.

Para mí, el primer paso fue dejar de mirar solo ofertas genéricas. Me enfoqué en sectores con alta demanda en España, como tecnología o logística. Luego, me formé gratis con cursos online del SEPE y plataformas como Coursera para añadir habilidades que pedían. También me uní a grupos de WhatsApp y Telegram de búsqueda de empleo por zonas. Allí comparten ofertas directas y consejos. En dos semanas conseguí una entrevista que no habría visto en los portales grandes.

Mi situación era especial porque llevaba años sin trabajar por temas familiares. Lo que hice fue actualizar mi currículum con formato funcional, destacando competencias transversales en lugar de lagunas. Después, busqué empresas con programas de retorno o conciliación real. Me ayudó mucho contactar con asociaciones de mujeres profesionales, que tienen bolsas de empleo y mentorías. También adapté mi horario de búsqueda a las tardes, cuando los niños están en actividades. Poco a poco, estoy viendo resultados.

Yo recomiendo empezar por conocer las herramientas digitales que usan los reclutadores hoy: sistemas de seguimiento de candidatos (ATS) y pruebas de competencias. Por eso, optimicé mi currículum con palabras clave del puesto y lo subí en formatos compatibles (PDF plano). Luego, simulé entrevistas con amigos para practicar respuestas a preguntas conductuales. También me apunté a eventos de networking sectoriales (presenciales y virtuales) donde conocí a reclutadores directamente. En menos de tres semanas, el enfoque dio sus frutos.


