
Cuando un empleado falta al trabajo, lo primero que hay que hacer es verificar si ha notificado previamente su ausencia según el protocolo de la empresa. Si no lo ha hecho, intenta contactar con él por los medios habituales (teléfono, email) dentro de las primeras dos horas. Si no hay respuesta, escala la comunicación a su responsable directo o a Recursos Humanos. Es clave mantener un registro de todas las ausencias para detectar patrones y aplicar medidas correctivas de forma justa.
En mi experiencia, lo más efectivo es seguir un proceso estructurado:
Además, es importante diferenciar entre faltas justificadas e injustificadas. Las justificadas (baja médica, enfermedad con parte, emergencia familiar) deben respetarse y no generar sanción. Las injustificadas requieren un seguimiento más riguroso. Si la empresa tiene más de 50 empleados, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a investigar cualquier ausencia prolongada para descartar riesgos psicosociales. Una tabla de registro puede ayudar:
| Tipo de ausencia | Acción inmediata | Plazo de justificación |
|---|---|---|
| Justificada (con parte médico) | Archivar el justificante | 3 días hábiles |
| Injustificada sin aviso | Contacto telefónico y email | 24 horas |
| Reincidente (más de 3 veces al mes) | Reunión con RRHH y plan de mejora | 48 horas |
En resumen, actúa con rapidez, pero con empatía. La mayoría de las ausencias puntuales se resuelven con una llamada. Si el problema es recurrente, aborda las causas de fondo: puede ser una señal de desmotivación, sobrecarga o problemas personales. Un buen protocolo no solo gestiona la incidencia, sino que también ayuda a retener talento.

Yo lo primero que hago es llamar directamente al empleado, sin esperar a que pase mucho tiempo. Si no contesta, pregunto a sus compañeros si saben algo. En mi equipo pequeño, la confianza es clave, así que prefiero no saltar a sanciones de inmediato. Si al final del día no hay noticias, le mando un mensaje por WhatsApp preguntando si está bien. La mayoría de las veces tiene una excusa válida (fiebre, problema familiar). Si se repite, entonces sí, hablo con él en persona y le recuerdo que necesita avisar con antelación, aunque sea un minuto antes. No me gusta complicarlo, pero tampoco que se convierta en costumbre.

Desde mi punto de vista, lo más importante es la documentación. Cada falta debe quedar registrada en un sistema interno, con fecha, hora y si hubo aviso previo. Si no se justifica en 24 horas, aplico el procedimiento del convenio: primero un aviso verbal, luego por escrito. Una vez tuve un caso que se alargó tres días sin contacto; al final resultó que el empleado había tenido un accidente leve. Por eso, siempre intento mantener la calma y no asumir lo peor. Pero la transparencia es fundamental: si no hay justificación, hay que actuar conforme a la normativa laboral española.

En mi sector, donde trabajamos con plazos muy ajustados, una falta sin aviso desajusta todo el equipo. Lo que hago es llamar al empleado y, si no responde, reasigno sus tareas inmediatamente entre los demás. Luego, cuando vuelve, tengo una conversación clara: explico el impacto de su ausencia y le pido que comprometa una notificación mínima de dos horas siempre que sea posible. Si es una emergencia real, lo entiendo perfectamente; pero si es falta de comunicación, establezco un plan de mejora. Una tabla de carga de trabajo me ayuda a visualizar cómo redistribuir sin agobiar a nadie.

He visto empresas que confunden una falta puntual con un problema de rendimiento. Mi enfoque es analizar el contexto antes de actuar. Si un empleado falta sin aviso, lo primero es preguntar si hay algo que le preocupe en el trabajo: sobrecarga, conflictos, falta de motivación. A veces la ausencia es una señal de alerta. En una ocasión, tras una falta, descubrimos que el empleado estaba quemado y necesitaba ajustar horarios. Implementamos flexibilidad y las ausencias desaparecieron. Así que mi consejo: no te limites a sancionar, indaga. Un buen clima laboral reduce las faltas injustificadas un 30% según estudios de clima interno.


