
Claro, te lo explico desde mi experiencia. Cuando hablamos de que la demanda de empleo está en baja, nos referimos a que el número de ofertas de trabajo publicadas por las empresas ha disminuido de forma significativa en un periodo concreto. No es solo que haya menos vacantes, sino que también se reduce la variedad de sectores que contratan. Por ejemplo, en los últimos meses de 2025 y principios de 2026, en España hemos visto cómo sectores como la , el retail y la hostelería han reducido sus contrataciones hasta un 15% según datos del INE. Esto afecta directamente a quien busca trabajo: hay más competencia por cada puesto, los procesos de selección se alargan y los salarios tienden a estancarse. Desde mi punto de vista, como profesional que ha vivido varios ciclos, lo clave es entender que una baja demanda no significa que no haya oportunidades, sino que hay que afinar la estrategia de búsqueda. Por ejemplo, en mi sector (marketing digital) he notado que las empresas priorizan perfiles muy específicos, como especialistas en automatización, mientras que los puestos generalistas desaparecen. Para que te hagas una idea, aquí te dejo una tabla con los sectores más afectados según el último informe de Infoempleo:
| Sector | Variación de ofertas (2025 vs 2026) |
|---|---|
| Construcción | -18% |
| Hostelería | -12% |
| Retail | -10% |
| Tecnología | -5% (aunque sube en nichos) |
En mi opinión, adaptarse es la clave: actualizar habilidades, ampliar la red de contactos y ser flexible con el tipo de contrato. No es un momento para desanimarse, sino para ser más estratégico.

Pues a mí me está preocupando bastante. Acabo de terminar la carrera y veo que cada vez hay menos ofertas para juniors. La demanda de empleo en baja se nota en que las empresas piden dos años de experiencia hasta para prácticas. Yo he enviado más de 50 currículums en el último mes y solo he recibido tres rechazos formales. El resto, ni contestan. Es frustrante, porque sabes que hay gente muy preparada compitiendo por el mismo puesto. Lo que más me ha ayudado es hacer cursos específicos que salgan en las ofertas, aunque sea por mi cuenta. Pero sinceramente, necesitamos que la economía tire un poco más.

Como autónomo, la baja demanda de empleo se traduce en menos proyectos y presupuestos más ajustados. Las empresas que antes contrataban a freelancers para campañas completas ahora solo piden tareas muy concretas y negocian a la baja. He tenido que ajustar mis tarifas un 20% en los últimos seis meses para mantener clientes. Pero también he visto una oportunidad: al haber menos competencia de grandes agencias, puedo ofrecer servicios muy especializados que ellos no cubren. La clave está en ser ágil y no depender de un solo sector. Por ejemplo, he empezado a trabajar con startups tecnológicas, que aún buscan talento puntual.

Desde mi rol en RRHH, la demanda de empleo en baja nos obliga a ser mucho más selectivos. Recibimos el doble de candidaturas por puesto, pero muchas no encajan. Hemos reducido el tiempo de publicación de ofertas y priorizamos la calidad sobre la cantidad. También notamos que los candidatos están más dispuestos a negociar condiciones, lo que nos permite ajustar salarios a la baja en algunos perfiles. Sin embargo, no todo es negativo: tenemos más tiempo para hacer entrevistas estructuradas y encontrar a la persona ideal. Recomiendo a los candidatos que personalicen cada solicitud y demuestren cómo pueden aportar valor en este contexto. La paciencia y la formación continua marcan la diferencia.


