
Claro, te cuento mi experiencia. Para mí, las acciones de búsqueda de empleo incluyen, ante todo, un equilibrio entre lo digital y lo presencial. Lo primero es tener un perfil de LinkedIn actualizado con palabras clave del sector y una foto profesional. Luego, dedico tiempo a personalizar cada currículum según la oferta, destacando logros medibles. También asisto a ferias de empleo y eventos de networking; el año pasado conocí a tres reclutadores en una de la Universidad Complutense y conseguí una entrevista. No puedo olvidar contactar directamente con empresas de mi interés, aunque no tengan vacantes publicadas, porque muchas veces surgen oportunidades. Por último, uso plataformas como InfoJobs y LinkedIn para aplicar, pero también busco en los portales de las empresas grandes. Si algo he aprendido es que la combinación de varias acciones multiplica las opciones. Por ejemplo, según un estudio de Randstad de 2025, el 70% de las contrataciones se producen a través de contactos personales, así que el networking es clave. En mi caso, dedico unas dos horas diarias a estas tareas, y he notado que la constancia da resultados.
Tabla de acciones y su efectividad estimada (según mi experiencia y datos del sector):
| Acción | Efectividad (1-10) | Tiempo invertido semanal |
|---|---|---|
| Actualizar LinkedIn | 9 | 1 hora |
| Networking presencial | 8 | 3 horas |
| Aplicaciones directas personalizadas | 7 | 5 horas |
| Contacto con reclutadores | 6 | 2 horas |
| Ferias de empleo | 8 | 4 horas (eventual) |
En resumen, no te limites a una sola acción. Probar varias y medir cuál te funciona mejor es la mejor estrategia.

Pues mira, yo creo que las acciones de búsqueda de empleo más importantes son las que menos hace la gente: hablar con antiguos compañeros y jefes. He conseguido dos así, sin siquiera mirar ofertas. También mirar los portales de empleo de las empresas directamente, no solo los agregadores. Y apuntarse a newsletters de reclutamiento de tu sector. Para mí, menos es más: centrarme en cinco empresas y enviarles un correo directo con mi CV funciona mejor que enviar cien solicitudes genéricas. Eso sí, hay que ser constante y no desanimarse.

Cambiar de sector me obligó a repensar mis acciones. Incluyo formarme en habilidades transferibles, como cursos online de Coursera o certificaciones del SEPE. Después, hago entrevistas informativas con profesionales del área que me interesa; les pregunto sobre su día a día y qué skills valoran. También participo en proyectos de voluntariado para ganar experiencia y referencias. Y adapto mi CV a un formato funcional, destacando competencias en lugar de cronología. Buscar en foros especializados y grupos de WhatsApp de empleo también me ha dado pistas de ofertas ocultas. Es un proceso más lento, pero funciona.

Desde mi punto de vista, las acciones de búsqueda de empleo deberían incluir un análisis previo de tu perfil y del mercado. Investiga qué empresas contratan en tu zona y qué perfiles buscan. Luego, optimiza tu CV para que pase los filtros ATS (los sistemas automáticos que usan muchas empresas), usando palabras clave de las ofertas. No te olvides de hacer seguimiento a las aplicaciones: una semana después, envía un correo breve preguntando si han recibido tu candidatura. Y cuida tu presencia en redes; los reclutadores miran LinkedIn, Twitter e incluso Instagram. La paciencia y la organización son clave: lleva un registro de las empresas a las que has aplicado. Así no pierdes el hilo.


