
Sí, las empleadas domésticas tienen derecho al auxilio de transporte en España, siempre que cumplan ciertos requisitos. Este complemento salarial está regulado por el Real Decreto 1620/2011, que establece el régimen laboral del servicio del hogar familiar. La clave está en que el desplazamiento desde el domicilio de la trabajadora hasta el lugar de trabajo (la casa de la familia empleadora) sea necesario y no esté cubierto por la propia empleadora. En la práctica, si la trabajadora utiliza transporte público para llegar a su puesto, la empresa familiar debe abonarle un importe mensual, que suele fijarse en los convenios colectivos provinciales o en el acuerdo individual.
Por ejemplo, en muchas provincias españolas, el auxilio de transporte para el hogar familiar se sitúa entre 30 y 60 euros al mes, aunque puede variar. Es importante diferenciarlo del plus de transporte, que es una compensación por el tiempo de desplazamiento. A continuación, te muestro un resumen de las condiciones habituales:
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Base legal | Real Decreto 1620/2011, art. 8.2 |
| Cobertura | Gastos de desplazamiento desde el domicilio al trabajo |
| Exigencia | Solo si la trabajadora utiliza transporte público o privado no facilitado por la empleadora |
| Cuantía orientativa | 30-60 €/mes (según convenio provincial) |
| Obligación de pago | Mensual, prorrateada en 12 pagas |
Como ves, no es un beneficio universal. Si la empleada vive en la misma vivienda o el empleador le proporciona transporte, no se aplica. Mi recomendación es revisar siempre el convenio colectivo de la provincia donde se preste el servicio, porque ahí se detalla el importe exacto. Además, desde 2026, algunas comunidades autónomas han actualizado estas cuantías para reflejar la subida del transporte público, así que conviene estar al día.

Yo trabajo como empleada doméstica tres días a la semana en una casa en las afueras de Madrid. Para llegar, me gasto unos 40 euros al mes en metro y autobús. Al principio la familia no me pagaba el auxilio, pero después de hablar con ellos y enseñarles el convenio, aceptaron incluirlo. La verdad es que es un alivio, porque ese dinero se me iba en billetes. Ahora lo recibo junto con la , prorrateado. Si alguna compañera está en duda, le diría que lo pida por escrito y que sepa que es un derecho, no un favor.


