
Un expediente de regulación de empleo (ERE) es un procedimiento formal contemplado en el Estatuto de los Trabajadores (artículos 51 y 52) que permite a una empresa suspender contratos, reducir jornadas o extinguir relaciones laborales de forma colectiva por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. En España, cuando una compañía necesita ajustar su plantilla de manera significativa (generalmente afecta a al menos 10 trabajadores en empresas de menos de 100 empleados, o a un porcentaje variable según el tamaño), debe iniciar este proceso administrativo. No es un despido libre, sino un procedimiento supervisado que incluye un período de consultas con los representantes de los trabajadores, duración mínima de 30 días en empresas de más de 50 empleados, y la obligación de presentar documentación que justifique las causas. La autoridad laboral revisa que se cumplan los requisitos legales, y si se aprueba, la empresa puede ejecutar las medidas. El ERE no es un despido improvisado; sigue un protocolo estricto para proteger los derechos de los empleados, incluyendo indemnizaciones mínimas (20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades para despidos colectivos por causas objetivas, aunque puede negociarse una mejora). Además, los trabajadores tienen derecho a prestaciones por desempleo y a la prioridad de reingreso en la empresa si esta vuelve a contratar en el plazo de un año. Para entenderlo mejor, aquí tienes los tipos más comunes:
| Tipo de ERE | Efecto principal | Duración típica | Indemnización legal |
|---|---|---|---|
| Suspensión de contratos | Los empleados dejan de trabajar temporalmente pero conservan el vínculo laboral | Hasta 1 año, prorrogable | No hay indemnización, pero se cobra paro |
| Reducción de jornada | Disminución del horario y salario de forma proporcional | Variable según acuerdo | Proporcional a la jornada reducida |
| Extinción de contratos | Fin definitivo de la relación laboral | Inmediato tras la autorización | 20 días/año (máx. 12 mensualidades) |
En mi experiencia, un ERE no es un fracaso empresarial automático, sino una herramienta legal para reestructurarse cuando la viabilidad está en juego. Las empresas que lo gestionan con transparencia y diálogo suelen generar menos conflictos y mantienen mejor su reputación.

A mí me tocó vivir un ERE en 2023, cuando la empresa donde llevaba 8 años anunció que iba a cerrar una planta. Fue un shock, pero al menos no fue un despido sin aviso. El proceso duró casi dos meses: reuniones, documentación, y al final nos dieron 20 días por año con un tope de 12 pagas, que no está mal comparado con un despido individual. Lo que más valoro es que pudimos negociar una indemnización mejor gracias al comité de empresa. El ERE no es bonito, pero es ordenado: te da tiempo para asimilarlo y buscar alternativas. Si te toca, infórmate bien de tus derechos, sobre todo el paro y la prioridad para volver si la empresa se recupera.

Como dueño de una pyme de 30 empleados, he tenido que considerar un ERE en dos ocasiones. La presión económica te obliga a tomar decisiones difíciles, pero no es un capricho: hay que demostrar que los ingresos han caído un 20% o más durante tres trimestres consecutivos, o que hay pérdidas recurrentes. El papeleo es enorme: memoria explicativa, planes de contingencia, auditorías... Y luego el período de consultas con los sindicatos, que puede alargarse. Recomiendo evitarlo siempre que sea posible; probar primero con reducciones de jornada o suspensiones temporales. Pero cuando no queda otra, un ERE bien hecho protege a la empresa y da certidumbre a los trabajadores, aunque sea un mal trago para todos.

Desde mi asesoría laboral, lo primero que explico es que un ERE no es un despido libre; la empresa debe justificar las causas ante la autoridad laboral. Si no lo hace, el procedimiento puede ser anulado. El plazo de consultas es clave: dura mínimo 30 días y la empresa debe negociar de buena fe. Si no hay acuerdo, la autoridad laboral decide. También hay que saber que el ERE puede ser impugnado individualmente si se vulneran derechos, por ejemplo, si se selecciona a trabajadores sin criterios objetivos. Un error común es pensar que la indemnización de 20 días es inamovible; en la práctica, muchos convenios colectivos mejoran esa cifra. Mi consejo: revisa el exped


