
Una empleada doméstica es una profesional que se encarga de tareas del hogar como , cocina, cuidado de niños o personas mayores, y organización del día a día. Contratar a una empleada doméstica de forma correcta implica definir claramente el alcance del trabajo, establecer un contrato laboral conforme al Convenio Colectivo de Empleadas de Hogar y fijar un salario que respete el salario mínimo interprofesional (SMI) más los complementos según horas y responsabilidades.
En mi experiencia gestionando procesos de selección para familias, lo más importante es diseñar un proceso de entrevista estructurada que evalúe tanto habilidades técnicas (limpieza, cocina, primeros auxilios) como competencias blandas (confianza, discreción, flexibilidad). Recomiendo pedir referencias verificables y realizar un período de prueba de hasta 15 días.
Respecto a la retribución, según datos del INE de 2025, el salario medio por hora para empleadas de hogar en España oscila entre 8,50 € y 12 €, dependiendo de la comunidad autónoma y las tareas específicas. Aquí una tabla orientativa:
| Tipo de servicio | Salario por hora (2025) | Observaciones |
|---|---|---|
| Limpieza general | 8,50 – 10 € | Sin pernocta |
| Cuidado de niños | 10 – 12 € | Incluye comida y actividades |
| Asistencia a mayores | 11 – 14 € | Puede requerir formación específica |
Clave: formalizar la relación con alta en la Seguridad Social y contrato por escrito. Esto protege a ambas partes y evita sanciones. Si buscas optimizar la contratación, prioriza la transparencia desde el primer contacto y define horarios, tareas y días de descanso de forma explícita.

Llevo años trabajando como empleada doméstica en varias casas de Madrid. Lo que más valoro es que la familia sea clara desde el principio: qué tareas exactas, horarios y si hay días libres fijos. A veces me he encontrado con ofertas que dicen "ayuda en el hogar" y luego esperan que también cuide mascotas o haga jardinería sin avisar. Mi consejo es que ambas partes firmen un acuerdo aunque sea sencillo, porque así todos sabemos a qué atenernos. También es importante que el salario se pague puntualmente y con contrato, porque así cotizo para mi jubilación. Una familia que me trata con respeto y me da instrucciones claras se queda conmigo mucho más tiempo.

Desde mi rol asesorando a familias en la selección de personal doméstico, la clave está en la fase de cribado. No basta con una entrevista telefónica; recomiendo una entrevista presencial en el hogar para que la candidata vea el espacio y las herramientas. Las preguntas situacionales funcionan muy bien: “¿Qué harías si el niño se niega a comer?” o “¿Cómo organizas la de una casa con tres plantas?”. Además, sugiero pedir dos referencias de trabajos anteriores y llamarlas personalmente. Un error común es no definir el horario exacto; una empleada que sabe que su jornada termina a las 14:00 rinde mejor que una que está siempre “por si acaso”. También es útil ofrecer un manual de tareas para evitar malentendidos.

En el ámbito laboral, la figura de la empleada doméstica está regulada por el Real Decreto 1620/2011 y el convenio sectorial. No es un trabajo informal; requiere contrato escrito, alta en la Social y cotización por desempleo. Muchas familias no saben que si la empleada trabaja más de 60 horas al mes, tiene derecho a vacaciones pagadas y a un finiquito. Además, desde 2022 se eliminó el despido libre, por lo que cualquier cese debe justificarse por causas objetivas. Recomiendo siempre consultar con un gestor laboral antes de


