
Claro que sí, te respondo directamente: la competencia en inglés ya no es un lujo, sino una necesidad básica para cualquier empleado en 2026. El mercado laboral español está cada vez más integrado en cadenas de valor globales, y muchas empresas multinacionales o con proyección internacional exigen un nivel mínimo de inglés para todos los puestos, no solo para los directivos. Según un informe de Randstad de 2025, el 72% de las ofertas de empleo cualificado en España ya incluyen el inglés como requisito, y se espera que esa cifra supere el 80% en 2026. Además, herramientas como los sistemas de de talento (ATS) y las plataformas de evaluación por competencias suelen estar en inglés, lo que hace que dominarlo sea clave para la eficiencia interna.
Desde mi experiencia, he visto cómo equipos que antes solo trabajaban en español empiezan a colaborar con oficinas en Londres, Berlín o Ámsterdam. Esto no solo afecta a la comunicación oral, sino también a la documentación técnica, los informes de rendimiento y las evaluaciones de desempeño. Un empleado sin inglés se queda fuera de la toma de decisiones importantes y, a largo plazo, sufre una pérdida de oportunidades de crecimiento. Por ejemplo, en sectores como la tecnología, la consultoría o la logística internacional, el inglés es el idioma vehicular. Si una empresa quiere retener talento joven, debe ofrecer formación continua en inglés, porque los profesionales de la Generación Z lo dan por sentado. En 2026, la brecha salarial entre empleados bilingües y monolingües puede llegar al 30%, según datos de InfoJobs. Por eso, apostar por programas de capacitación lingüística no es un gasto, es una inversión directa en la productividad y la retención del equipo.
| Indicador | Porcentaje/Impacto |
|---|---|
| Ofertas que exigen inglés en 2025 | 72% |
| Proyección para 2026 | > 80% |
| Diferencia salarial (bilingüe vs. monolingüe) | Hasta 30% |

Pues mira, yo creo que la clave está en la igualdad de oportunidades. Si solo unos pocos saben inglés, los que no lo tienen quedan relegados a tareas secundarias. En mi empresa, cuando empezamos a hacer reuniones bilingües, los compañeros que no entendían se sentían excluidos. Formar a todos los empleados en inglés evita que se creen dos clases dentro del equipo. Además, para 2026, la inteligencia artificial y los softwares de ya están mayoritariamente en inglés. Si no lo dominas, pierdes agilidad mental. No es solo por el currículum, es por el día a día.

En mi caso, que soy autónomo, el inglés me ha abierto puertas que ni imaginaba. Tener clientes internacionales es mucho más rentable que depender solo del mercado local. Por eso creo que si una empresa forma a todos sus empleados en inglés, no solo mejora la comunicación interna, sino que puede ofrecer servicios a empresas de fuera sin tener que externalizar. En 2026, con la economía globalizada, cualquier plantilla que no tenga al menos un nivel conversacional en inglés se queda obsoleta. Y no hace falta un nivel nativo, lo suficiente para entender correos y participar en videollamadas.

Acabo de terminar la carrera y he visto cómo las ofertas que piden inglés son las mejor pagadas, incluso para puestos junior. Si una empresa no invierte en que todos los empleados mejoren su inglés, está perdiendo candidatos jóvenes con talento. En 2026, los procesos de selección ya incluyen pruebas de inglés online, y los que no lo tienen ni siquiera pasan el filtro del ATS. Además, la formación en grupo fomenta el compañerismo y reduce la rotación. Personalmente, si mi empresa me ofreciera clases de inglés gratuitas, me sentiría más valorado y comprometido.

Llevo quince años en el sector de recursos humanos y he visto cómo las empresas que descuidan el inglés pierden competitividad. No se trata solo de hablar, sino de entender los informes de desempeño, las evaluaciones 360 y las métricas de talento que vienen en inglés. En 2026, las herramientas de People Analytics son todas en ese idioma. Si un empleado no puede interpretar los datos, su aportación al equipo es limitada. La formación en inglés debe ser continua, no un curso puntual, y adaptada al nivel de cada persona. Así se asegura que todos puedan participar en proyectos internacional


