
El poleo, también conocido como menta poleo o Mentha pulegium, se empleaba tradicionalmente como planta medicinal, sobre todo para aliviar problemas digestivos como gases, hinchazón y digestiones pesadas. Su uso más común era en infusión, tomando una taza después de las comidas. También se utilizaba para tratar resfriados leves y como expectorante natural. En el ámbito culinario, se usaba para aromatizar licores y algunos platos de caza. Sin embargo, es importante destacar que su consumo debe ser moderado, ya que en dosis altas puede ser tóxico debido a la presencia de pulegona, un compuesto que puede causar daños hepáticos. Hoy en día, su uso está restringido en muchos países por esta razón, aunque sigue siendo una planta apreciada en la herbolaria tradicional.
| Uso tradicional | Descripción | Precauciones |
|---|---|---|
| Digestivo | Infusión para aliviar gases y cólicos | No superar 1 taza al día |
| Respiratorio | Vahos para descongestionar las vías | Evitar en embarazadas |
| Culinario | Aromatizante de licores y carnes | Usar solo hojas frescas en pequeña cantidad |

Yo recuerdo que mi abuela siempre tenía poleo en el huerto. Lo usaba para hacer vahos cuando alguien tenía catarro: ponía unas ramitas en agua hirviendo y te tapabas la cabeza con una toalla. Olía muy fuerte, pero despejaba la nariz al instante. También lo echaba en el guiso de liebre para quitarle el sabor fuerte. Eso sí, siempre decía que no había que pasarse, que era mejor una ramita que un manojo.

En mi casa, el poleo era el remedio estrella para las tripas revueltas después de una comida copiosa. Mi madre preparaba una infusión con unas hojas y un poco de miel. El sabor es muy intenso, parecido a la menta pero más picante.


