
Yo he pasado por esa misma duda: ¿merece la pena apuntarse al INEM mientras preparas unas oposiciones? La respuesta corta es que sí, es totalmente compatible, pero con condiciones. Durante mi primer año de oposiciones, me registré en el INEM y seguí buscando empleo por dos razones: la primera, tener un colchón económico mientras estudiaba; la segunda, no perder el contacto con el mercado laboral por si la oposición se alargaba. Lo que descubrí fue que, si organizas bien los horarios, puedes dedicar las mañanas a estudiar y las tardes a gestionar ofertas o asistir a entrevistas. Eso sí, hay que ser realista: no puedes aspirar a de jornada completa que te roben horas de estudio. Lo mejor es buscar empleos a tiempo parcial, por horas o temporales, que el propio INEM suele ofrecer. Además, muchas empresas valoran que estés opositando porque demuestra constancia y disciplina. Para que te hagas una idea, yo usaba esta distribución semanal:
| Actividad | Horas semanales |
|---|---|
| Estudio de oposición | 30 |
| Búsqueda de empleo en INEM y otras plataformas | 5 |
| Asistencia a entrevistas o trámites | 3 |
| Descanso y ocio | 20 |
El truco está en no sentirte culpable por dedicar tiempo a buscar trabajo; al final, la experiencia laboral también suma puntos en tu currículum y, si la oposición no sale, tendrás una red de contactos. Eso sí, evita trabajos que exijan turnos nocturnos o mucha movilidad, porque te desgastarán. En mi caso, encontré un empleo de media jornada en una oficina gracias a una oferta del INEM, y eso me permitió pagar los materiales de estudio sin estrés. Así que, si eres constante, opositar y buscar empleo no solo es posible, sino recomendable.

Desde mi punto de vista, lo mejor es centrarse al cien por cien en la oposición y no distraerse con la búsqueda de empleo a través del INEM. Yo lo intenté al principio y vi que las entrevistas me quitaban tiempo de estudio y me descentraban. Al final, preferí ahorrar durante unos meses y luego dedicarme en exclusiva a preparar las pruebas. Si tienes posibilidad de apoyo familiar o algún ingreso pasivo, aprovecha ese tiempo para estudiar sin interrupciones. El INEM siempre estará ahí cuando termines, pero aprobar una oposición requiere una concentración total. No te engañes: querer abarcar todo puede hacer que no consigas ni lo uno ni lo otro.

Para mí, el INEM fue un salvavidas mientras opositaba. Me apunté pensando que solo recibiría ofertas irrelevantes, pero encontré un contrato de 20 horas semanales en una pública que incluso me permitía estudiar en los ratos libres. La clave fue filtrar bien las ofertas y rechazar las que no encajaran con mi horario de estudio. Eso sí, tuve que ser muy organizado: madrugaba para estudiar de 7 a 12, trabajaba de 13 a 17, y por la noche repasaba. Fue duro, pero la experiencia laboral me aportó seguridad y, además, el trabajo estaba relacionado con el temario, lo que me ayudó a fijar conceptos. No todo el mundo puede con ese ritmo, pero si eres disciplinado, merece la pena.

Mi experiencia me dice que la combinación funciona si pones límites claros desde el principio. Cuando me apunté al INEM, decidí que solo aceptaría ofertas de menos de 15 horas semanales y que nunca faltaría a mis horas de estudio por una entrevista. Al principio fue complicado, porque el INEM te presiona para aceptar cualquier trabajo, pero aprendí a negociar y a explicar mi situación. Incluso llegué a rechazar una oferta de 30 horas, y a los pocos meses encontré una de


