
Sí y no. El acceso al empleo para la juventud en México presenta una realidad muy desigual. Por un lado, el mercado laboral formal ofrece oportunidades limitadas, especialmente para recién egresados sin experiencia. Según datos de la OIT y la ENOE, la tasa de informalidad juvenil en México ronda el 58%, lo que significa que 6 de cada 10 jóvenes trabajan sin contrato, social o prestaciones. Esto no es “accesible” en el sentido de un empleo digno. Además, el salario promedio para menores de 29 años se sitúa entre 5,000 y 8,000 MXN al mes, muy por debajo de la línea de bienestar. Las empresas suelen pedir 2–3 años de experiencia para puestos de entrada, lo que crea un círculo vicioso. Sin embargo, en sectores como tecnología, logística y servicios digitales, la demanda de talento joven es alta y hay programas de becas o primer empleo. A continuación, una tabla comparativa de indicadores clave:
| Indicador | Valor (2025–2026) | Fuente de referencia |
|---|---|---|
| Tasa de desempleo juvenil (15–29 años) | 7.2% | INEGI (ENOE) |
| Tasa de informalidad juvenil | 58% | OIT / INEGI |
| Salario promedio mensual juvenil | 6,500 MXN | Encuesta de Salarios 2025 |
| Porcentaje con contrato formal | 42% | STPS |
En mi experiencia como reclutadora, la accesibilidad mejora si el joven cuenta con habilidades técnicas (programación, data, marketing digital) o si utiliza plataformas de networking local. Pero para la mayoría, el camino es cuesta arriba. Las políticas públicas como Jóvenes Construyendo el Futuro han ayudado, pero solo cubren una fracción de la demanda.

Como estudiante española que hizo un intercambio en la Ciudad de México, te diría que depende de la ciudad y del sector. En la capital hay muchas startups que buscan jóvenes con inglés, pero los sueldos son bajos para el costo de vida. Conocí a varios mexicanos que trabajaban en "chambas" informales mientras buscaban algo mejor. No es fácil, pero tampoco imposible si tienes contactos. A mí me ofrecieron prácticas en una empresa de marketing, pero el sueldo no cubría ni el alquiler.

Para un joven sin experiencia, el acceso es limitado. Las empresas mexicanas suelen pedir experiencia previa incluso para becarios. Yo recomiendo apuntarse a los programas de gobierno (Jóvenes Construyendo el Futuro) o a ferias de empleo universitarias. El networking local es clave; muchas vacantes se cubren por recomendación. Además, prepara un CV enfocado en logros académicos o proyectos personales. No te desanimes: la rotación es alta y las empresas necesitan sangre nueva.

Desde una perspectiva económica, la accesibilidad es baja para la mayoría. El mercado laboral mexicano está segmentado: hay un pequeño núcleo de empleos formales en zonas metropolitanas y grandes empresas, y una enorme periferia de empleos informales o precarios. La tasa de informalidad juvenil del 58% lo confirma. Además, la brecha de género y regional (norte vs. sur) agrava el problema. Sin embargo, la inversión en nearshoring está generando nuevos puestos formales en y manufactura, lo que mejora las perspectivas para jóvenes con formación técnica.

Me mudé a Monterrey hace un año con mi título de ADE. La experiencia fue mixta. Las empresas grandes (Femsa, Cemex) tienen programas de trainee muy competitivos, pero piden inglés C1 y experiencia extracurricular. Al final entré en una consultora pequeña por un contacto de un amigo. El salario inicial fue de 12,000 MXN, que aquí es decente para empezar. Mi consejo: no esperes que te llamen solo por enviar CV; hay que insistir y usar LinkedIn a tope.


