
Claro, te lo cuento sin rodeos: la robotización sí va a transformar el empleo, pero no en el sentido apocalíptico que a veces se pinta. Desde mi experiencia acompañando procesos de selección y reestructuración de plantillas, lo que veo es una reconfiguración de perfiles, no una eliminación masiva. Por ejemplo, en logística y manufactura, tareas repetitivas ya están siendo asumidas por robots, pero eso está generando una demanda creciente de de mantenimiento robótico, programadores de PLC y supervisores de sistemas automatizados. En el ámbito administrativo, la automatización de procesos de payroll o de screening curricular está liberando a los reclutadores para que se centren en tareas estratégicas como la evaluación de competencias blandas o la construcción de marca empleadora.
Según un estudio de la consultora Randstad sobre tendencias de empleo 2025-2026, el 40% de las empresas españolas prevé incrementar su inversión en automatización en los próximos dos años, pero al mismo tiempo el 65% planea contratar personal especializado en gestión de esa tecnología. Esto no es un juego de suma cero; es una sustitución de tareas, no de puestos enteros. La clave está en la recapacitación (upskilling y reskilling). Por ejemplo, en el sector retail, los cajeros automáticos no eliminaron a todos los cajeros, sino que transformaron su rol hacia asesor de cliente o gestor de incidencias.
| Sector | Impacto previsto de robotización (2026) | Nuevos perfiles emergentes |
|---|---|---|
| Logística | Alta automatización de almacenes | Técnico en robótica logística, coordinador de flotas autónomas |
| Administración | Automatización de procesos de back-office | Especialista en RPA (Robotic Process Automation), analista de datos de RRHH |
| Manufactura | Robots colaborativos en líneas de montaje | Ingeniero de integración robot-humano, supervisor de calidad automatizada |
Mi recomendación es que, si estás buscando trabajo o planificando tu carrera, apuestes por habilidades que complementen a la máquina: pensamiento crítico, creatividad, inteligencia emocional y capacidad de adaptación. La robotización no es un fin, sino una herramienta; el verdadero reto es cómo la integramos en la estrategia de talento de las organizaciones.

Pues mira, yo creo que la robotización va a afectar sobre todo a los empleos más rutinarios, pero también va a abrir oportunidades para quienes sepan manejar esas máquinas. En mi empresa, hace un año instalamos un sistema de clasificación automática de currículums y, al principio, todos temíamos perder el puesto. Al final, lo que pasó es que dejamos de hacer filtros manuales y ahora dedicamos más tiempo a las entrevistas en profundidad. Eso sí, el que no se recicle, se queda atrás. Por eso animo a todos los que están en búsqueda activa a que incluyan en su CV formación en herramientas digitales o automatización, aunque sea un curso básico. En 2026, eso marcará la diferencia.

Desde mi perspectiva como orientadora profesional, veo que la robotización está redefiniendo las competencias más valoradas en los procesos de selección. Ya no basta con tener un título; ahora las empresas buscan candidatos con capacidad de aprender rápido, adaptabilidad y manejo de datos. Por ejemplo, en las entrevistas estructuradas que diseño, incluyo preguntas sobre cómo el candidato resolvería un problema con una herramienta automatizada. La robotización no elimina empleos, sino que eleva el listón de lo que consideramos "talento". Por eso, en mi experiencia, los que mejor se posicionan son los que invierten en habilidades transferibles como comunicación, trabajo en equipo y pensamiento analítico, que son difíciles de automatizar.

Yo soy emprendedor tecnológico y he visto de primera mano cómo la robotización puede ser una aliada. En mi startup, automatizamos la de nóminas y la publicación de ofertas de empleo, y eso nos permitió crecer sin aumentar la plantilla un 200%. ¿Eso significa que destruimos empleo? No, al contrario: contratamos a más ingenieros de software y a especialistas en analítica de RRHH. El efecto real de la robotización es que desplaza el empleo de tareas manuales hacia tareas de alto valor añadido. Pero ojo, ese cambio no es inmediato y requiere inversión en formación. Si las empresas no acompañan con planes de reciclaje, el desajuste de habilidades será el verdadero problema, no la máquina en sí misma.


