
Para conseguir empleo en España en 2026, lo primero que hice fue analizar mi perfil profesional y definir un objetivo claro. No mandaba currículums a lo loco; me centré en sectores con alta demanda, como tecnología, logística y energías renovables. Actualicé mi CV con un formato claro y lo adapté a cada oferta, destacando logros medibles. También me inscribí en plataformas como InfoJobs, LinkedIn e Indeed, y activé alertas personalizadas. Pero lo que más marcó la diferencia fue trabajar mi red de contactos: hablé con antiguos compañeros, asistí a eventos del sector y participé en grupos de LinkedIn. Además, mejoré mis habilidades con cursos online gratuitos (Google Digital Garage, Coursera) y practiqué entrevistas con un amigo. En tres meses, tuve cinco entrevistas y conseguí un puesto en una empresa de logística. No fue fácil, pero con constancia y estrategia se logra.

Yo estaba agotado de enviar CV sin respuesta. Un día, un amigo me dijo: "prueba a llamar directamente a las empresas que te interesen". Al principio me daba vergüenza, pero lo hice. Llamé al departamento de RRHH de una startup y pregunté por el proceso de selección. La recepcionista me pasó con la responsable, y tras una charla informal me invitó a una entrevista. Esa llamada fue mi trampolín. No es magia, pero a veces la iniciativa directa funciona mejor que mil formularios online.

Llevo veinte años en el mercado laboral y he vivido varias crisis. Mi consejo es no aferrarse al mismo puesto. Si tu sector está estancado, busca roles afines donde tu experiencia sea valiosa. Por ejemplo, yo pasé de a atención al cliente en una empresa tecnológica. Actualicé mi perfil de LinkedIn con palabras clave y me puse disponible para proyectos temporales. La flexibilidad y la humildad para empezar de nuevo en algo relacionado abren muchas puertas.

Acabo de terminar la carrera y pensaba que sería imposible encontrar algo. Lo que funcionó fue hacer prácticas no remuneradas durante tres meses en una agencia de marketing. Aunque no cobraba, gané experiencia real y referencias. Luego la agencia me contrató como becario con contrato. También usé la bolsa de empleo de mi universidad y asistí a ferias de empleo presenciales. Hablar cara a cara con reclutadores me dio ventaja frente a los que solo envían CV online.

Cambiar de sector a los 35 años fue un reto. Invertí seis meses en formarme en análisis de datos con cursos online y un bootcamp intensivo. Creé un portfolio con proyectos propios y lo compartí en GitHub. Personalicé mi carta de presentación para cada empresa explicando cómo mi experiencia previa en era transferible. Al final, una consultora valoró mi capacidad de aprendizaje y me contrató como junior. La clave fue demostrar motivación y resultados tangibles, no solo hablar de mis ganas.


