
Pues mira, la pregunta de cuánto cobra una empleada doméstica jubilada en España es muy habitual, y la respuesta tiene matices. Lo primero y más importante: la pensión de una empleada del hogar jubilada depende directamente de los años que haya cotizado y de la base de cotización que haya tenido. No hay una cifra única. En 2026, con las actualizaciones previstas, una persona que haya cotizado el mínimo de 15 años puede recibir una pensión contributiva de unos 650–750 € al mes, mientras que alguien con 35 años de cotización y bases altas (por ejemplo, cerca del salario mínimo interprofesional) podría alcanzar los 1.000–1.100 € mensuales. Sin embargo, la realidad es que muchas empleadas domésticas han cotizado pocos años y con bases muy bajas, por lo que la pensión media del sector ronda los 600–700 €.
Para que te hagas una idea más clara, aquí tienes una tabla orientativa basada en datos del sistema de Social y proyecciones para 2026 (considerando la revalorización anual):
| Años cotizados | Base de cotización media (€/mes) | Pensión estimada (€/mes) en 2026 |
|---|---|---|
| 15 años (mínimo) | 1.000 (SMI aproximado) | 650–700 |
| 20 años | 1.000 | 750–800 |
| 25 años | 1.000 | 850–900 |
| 30 años | 1.000 | 950–1.000 |
| 35 años | 1.000 | 1.000–1.100 |
Importante: si la empleada ha cotizado menos de 15 años, no tiene derecho a pensión contributiva, pero puede solicitar la pensión no contributiva de jubilación, que en 2026 rondará los 480–520 € al mes, siempre que cumpla los requisitos de residencia y carencia de ingresos. Además, desde 2023 el sistema de cotización para empleadas del hogar se equiparó al régimen general, lo que mejora las prestaciones futuras, pero las jubiladas actuales aún arrastran lagunas. Por eso, cada caso es único.

Yo trabajo como empleada doméstica desde los 25 años, ahora tengo 40 y estoy muy preocupada por mi jubilación. Escucho que mis compañeras mayores cobran muy poco, entre 500 y 700 €, y eso no da para vivir. Por eso estoy intentando cotizar lo máximo posible, aunque mi empleadora solo me paga 10 horas a la semana. He solicitado que me suba la base de cotización, pero no es fácil. Lo que sé es que si no llego a 15 años cotizados, me quedaré con la pensión no contributiva, que son unos 500 €. Ojalá hubiera sabido antes que debía regularizar mi situación. Ahora intento ahorrar aparte.

Como empleador de una empleada doméstica desde hace 8 años, siempre he pensado que lo justo es cotizar por ella. Lo que gana una jubilada del hogar me parece insuficiente, pero es la realidad del sistema. Mi empleada tiene 62 años y calcula que le quedan unos 12 años cotizados, así que su pensión será baja, unos 600 €. Yo le he ofrecido subirle la base voluntariamente, pero ella prefiere que le pague más en mano. Entiendo que el dinero aprieta, pero a largo plazo sale a cuenta cotizar más. Por mi parte, siempre cumplo con la Social; es lo ético.

Mi madre trabajó 30 años como empleada doméstica, siempre con contratos legales, y ahora cobra una pensión de 850 € al mes (en 2026 serán unos 900 € con la subida prevista). Ella está contenta porque le da para vivir, aunque con pocos lujos. Pero su caso es atípico: la mayoría de sus amigas, que cotizaron menos años o con bases más bajas, reciben entre 550 y 700 €. Yo la ayudo a gestionar sus gastos y le recuerdo que tiene derecho a ayudas como el complemento por brecha de género (unos 30 € más al mes). Lo importante es que las nuevas generaciones coticen bien, porque si no, la jubilación será un problema.


