
Sí, las empresas invierten cada vez más en la formación de sus empleados, y lo hacen de formas muy variadas. En mi experiencia, lo más común es combinar formación interna (impartida por personal de la propia empresa) con programas externos (cursos, talleres, certificaciones). Por ejemplo, muchas compañías crean planes de desarrollo individual que se revisan cada trimestre, y utilizan plataformas de e-learning como LinkedIn Learning o Coursera para que los empleados aprendan a su ritmo. También veo mucho el mentoring inverso, donde los empleados más jóvenes enseñan a los seniors sobre nuevas tecnologías.
Según un estudio de LinkedIn Workplace Learning Report 2025, el 94% de los empleados españoles considera que la formación continua es clave para su crecimiento profesional. Las empresas que mejor lo hacen suelen medir el impacto con indicadores como la tasa de retención del talento y el tiempo de productividad tras la formación.
Aquí un ejemplo de datos que he visto en informes del sector:
| Tipo de formación | Porcentaje de empresas que lo usan (España, 2025) | Efectividad media (1-10) |
|---|---|---|
| Presencial con instructor | 68% | 8.2 |
| E-learning asíncrono | 82% | 7.5 |
| Mentoría interna | 55% | 9.1 |
| Talleres prácticos | 73% | 8.8 |
En mi caso, he notado que las empresas que invierten en formación específica para cada rol (no solo cursos genéricos) logran que los empleados se sientan más valorados y comprometidos. Además, muchos negocios ofrecen horas laborales dedicadas a aprender, lo que reduce la resistencia al cambio.

Pues mira, yo he visto que las empresas hacen mucho hincapié en la formación online desde la pandemia. Por ejemplo, en la empresa donde trabajo ahora, tenemos una plataforma con cursos obligatorios y optativos. Lo bueno es que puedes hacerlos cuando quieras, pero a veces echo de menos la interacción cara a cara. También organizan webinars en directo con expertos externos, que están muy bien para resolver dudas.
Lo que más me gusta es que nos dan créditos anuales para formarnos en lo que queramos, no solo en lo relacionado con nuestro puesto. Así podemos explorar áreas nuevas.

Desde mi experiencia, la formación en las empresas ha evolucionado un montón. Antes era todo cursos de un día, ahora hay itinerarios formativos que duran meses. En mi sector, la , usan mucho la formación en seguridad laboral con simulaciones en realidad virtual. Es súper práctico porque te equivocas sin riesgo.
También he visto que algunas empresas hacen rotaciones internas para que aprendas diferentes áreas. Eso te da una visión global y evita el aburrimiento.

Yo, al haber trabajado en varias startups, veo que la formación suele ser muy ágil y flexible. Por ejemplo, cada viernes hay sesiones de "lunch & learn" donde un compañero explica algo que ha aprendido. También usan mucho el feedback continuo para detectar carencias y proponer cursos específicos.
Lo que más valoro es que nos permiten dedicar un 20% de la jornada a proyectos personales de aprendizaje. Eso fomenta la creatividad y la motivación.

En mi caso, la formación en grandes empresas es muy estructurada. Tienen departamentos de RRHH que diseñan planes anuales basados en las necesidades del negocio. Por ejemplo, este año hemos tenido un programa de liderazgo para mandos intermedios con sesiones presenciales y coaching individual.
También realizan evaluaciones de competencias al inicio y al final para medir el progreso. La pega es que a veces los cursos son demasiado teóricos, pero al menos te dan un certificado que suma en el currículum.


