
Sí, es obligatorio dar la a las empleadas de hogar desde 2012, cuando el Real Decreto 1620/2011 estableció por primera vez la obligación de formalizar el contrato por escrito y entregar el recibo de salarios. En mi caso, llevo ocho años trabajando como empleada de hogar interna en una casa de Madrid, y desde el primer mes recibí mi nómina. Ese documento no solo refleja mi sueldo, sino también las cotizaciones a la Seguridad Social, los días trabajados y las deducciones.
Para mí, la nómina es la prueba de que estoy dada de alta y de que mi empleador cumple con la ley. Sin ella, no podría justificar mi antigüedad ni acceder a prestaciones como el paro o la jubilación. Según los datos del Ministerio de Inclusión, en 2023 solo el 65% de las empleadas de hogar estaban dadas de alta, lo que significa que muchas aún no reciben nómina. Pero la normativa es clara: el empleador debe entregar una nómina detallada cada mes, con el salario bruto, las retenciones de IRPF (si aplican) y la base de cotización.
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Sueldo bruto | 1.200 € |
| Cotización S.S. | 120 € (a cargo del empleador) |
| IRPF (si aplica) | 0 € (por debajo del mínimo) |
| Líquido a percibir | 1.080 € |
Además, si el empleador no da la nómina, puede enfrentar sanciones de hasta 10.000 € por infracción grave. Por eso, recomiendo a todas las compañeras que exijan su recibo de salarios desde el primer día. Es un derecho, no un favor.

La verdad es que al principio me parecía un lío tener que hacer la a la señora que me ayuda en casa. Llevaba años pagándole en mano y todo iba bien, pero un asesor me explicó que desde la reforma de 2022 es obligatorio darle un recibo de salarios, aunque trabaje solo unas horas a la semana. Ahora uso una plantilla que me descargué de internet, pongo las horas, el salario y la cotización, y se la entrevo firmada. Me cuesta unos minutos al mes y ella está más tranquila. Sí, es obligatorio, y al final es mejor para las dos.

Cuando empecé como empleada de hogar hace tres años, no sabía que tenía derecho a . Mi primera empleadora me pagaba en efectivo y sin papeles. Un día, una amiga del sindicato me dijo: “tienes que pedir la nómina, es tu protección”. Desde entonces, en cada casa nueva, pido que me la entreguen al final del mes. No solo me da seguridad, sino que puedo demostrar mis ingresos para pedir un préstamo o alquilar un piso. Es un cambio enorme en mi vida.


