
Claro, te cuento mi experiencia. Yo dedico unas dos horas diarias al inglés durante mi búsqueda de empleo, y lo higo de forma muy estructurada. La clave está en integrar el aprendizaje con las tareas de la búsqueda: por ejemplo, cuando reviso ofertas de trabajo, practico la lectura de los requisitos en inglés y tomo nota del vocabulario específico del sector. Después, uso ese vocabulario para escribir respuestas a preguntas típicas de entrevistas, pero en voz alta, para mejorar la fluidez. También dedico 30 minutos a ver vídeos de entrevistas simuladas en canales especializados, y otros 30 minutos a hacer ejercicios de gramática enfocados en tiempos verbales que suelen usarse en contextos laborales, como el present perfect o el conditional.
Lo más importante es no perder el foco: el tiempo dedicado al inglés debe estar alineado con los procesos de selección que tengo abiertos. Por ejemplo, si estoy esperando una entrevista en una empresa tecnológica, priorizo el vocabulario técnico y las expresiones para describir proyectos. Además, utilizo una tabla para medir mi progreso semanalmente, como esta:
| Actividad | Tiempo semanal | Objetivo específico |
|---|---|---|
| Lectura de ofertas en inglés | 3 horas | Ampliar vocabulario del sector |
| Práctica de entrevistas | 2 horas | Mejorar fluidez y reducir pausas |
| Ejercicios de gramática | 1 hora | Corregir errores típicos en tiempos verbales |
| Conversación con nativos | 1 hora | Ganar confianza y entonación |
Así consigo avanzar de manera realista y notar mejoras en cada interacción con reclutadores. No se trata de estudiar sin rumbo, sino de aprovechar cada minuto para que el inglés sea una herramienta que sume puntos en mi candidatura.

Yo la verdad es que no tengo tanto tiempo como me gustaría. Trabajo a jornada completa y busco empleo por las tardes. Lo que hago es aprovechar los ratos muertos: mientras como, escucho pódcasts en inglés sobre liderazgo o de equipos, y cuando viajo en metro, repaso tarjetas con frases hechas para entrevistas. No es un plan perfecto, pero con 20 minutos al día he notado que ya no me trabo tanto al hablar. Lo importante es ser constante, aunque sea poco tiempo.

Para mí, la clave ha sido usar aplicaciones móviles que integran el inglés con la búsqueda de empleo. Por ejemplo, tengo una app que me envía cada día una oferta de trabajo en inglés y me pide que la resuma en voz alta. También uso un chatbot de práctica de entrevistas que me da correcciones inmediatas. Así no pierdo tiempo decidiendo qué estudiar, porque la app ya lo organiza. En solo 15 minutos al día, mantengo el nivel y gano vocabulario específico, y eso me ha ayudado a pasar a la segunda ronda en tres procesos.

Desde mi experiencia como persona que ha estado en ambos lados de la mesa, creo que muchos candidatos malgastan el tiempo enfocándose en gramática avanzada cuando lo que necesitan es práctica conversacional. Yo dedico mis ratos libres a grabarme respondiendo preguntas típicas y luego me escucho para detectar muletillas o pausas largas. También simulo entrevistas con un amigo que habla inglés una vez por semana. Eso me ha dado más que cualquier curso intensivo. El tiempo bien empleado no es el que más horas tiene, sino el que mejora tu rendimiento real en una entrevista.

A mí me funcionó aprender inglés mientras hacía networking. En lugar de estudiar solo, me apunté a grupos de profesionales en LinkedIn donde se comparten artículos en inglés y se organizan videollamadas para debatirlos. Así empleaba ese tiempo en una doble actividad: mejoraba el idioma y ampliaba mi red de contactos. Además


