
Claro, te lo digo sin rodeos: el santo más popular para pedir empleo es San Antonio de Padua. Se le conoce como el santo de los objetos perdidos, pero también se le invoca muchísimo para encontrar trabajo. En mi familia siempre lo hemos hecho. Mi tía encendía una vela y rezaba una novena cuando mi primo estaba en paro. Y funcionó, o al menos eso creemos. También hay quien prefiere San Cayetano, el patrón del trabajo y la providencia. En muchas iglesias de Madrid se celebra su día con gran devoción, y la gente va a pedirle un puesto. Pero ojo, no basta con rezar. Desde mi experiencia, la fe tiene que ir acompañada de acción: actualizar el currículum, formarse, hacer contactos. Yo mismo, cuando busqué mi último empleo, combiné la oración con una estrategia seria de búsqueda. Y sí, pedí a San Antonio que me echara una mano. Al final, conseguí una entrevista y luego el trabajo. No sé si fue el santo o mi insistencia, pero lo cierto es que la tranquilidad que da la fe ayuda a no desesperarse. Si quieres probar, te recomiendo una oración sencilla y mucha paciencia. El mercado laboral en 2026 está muy competitivo, así que todo lo que sume tranquilidad mental es bienvenido.

A mí me da vergüenza decirlo, pero sí, le pido a San Cayetano cuando estoy en apuros. Soy de los que encienden una velita y rezan mientras envían currículums. No creo que sea mágico, pero me ayuda a sentir que no estoy solo en el proceso. Mi hermana es más de San Judas Tadeo para causas imposibles, y ella lo combina con networking. En fin, cada uno con su santo, pero lo importante es no quedarse quieto.

Como profesional de recursos humanos, he visto a muchos candidatos hablar de sus santos. San Antonio de Padua es el más mencionado, sobre todo entre perfiles junior. Lo curioso es que quienes lo mencionan suelen tener una actitud más positiva durante las entrevistas. No sé si por la fe o por el placebo, pero **


