
Sí, es una realidad que cada vez más personas con estudios superiores encuentran dificultades para acceder a un empleo acorde a su formación, pero no es una regla universal. La paradoja de "a más estudios, menos empleo" se explica por varios factores estructurales del mercado laboral español. En primer lugar, existe un desajuste entre la oferta educativa y la demanda real de las empresas. Muchas carreras universitarias producen titulados en sectores saturados, mientras que profesiones técnicas o vinculadas a la digitalización quedan sin cubrir. Según datos del INE (2025), la tasa de desempleo entre titulados superiores ronda el 10,2%, frente al 15,8% de la población con estudios secundarios. Sin embargo, la sobrecualificación es el problema clave: el 35% de los graduados ocupa puestos que no requieren su nivel formativo.
| Indicador | Titulados superiores | Estudios secundarios | Población general |
|---|---|---|---|
| Tasa de desempleo | 10,2% | 15,8% | 12,5% |
| Tasa de sobrecualificación | 35% | 8% | – |
| Salario medio anual | 28.500 € | 21.000 € | 24.000 € |
El problema no es tener estudios, sino el tipo de estudios, la experiencia práctica y la red de contactos. Las empresas valoran cada vez más las competencias blandas y la formación continua. Por eso, invertir en formación específica y en prácticas profesionales es más efectivo que acumular títulos genéricos. En mi experiencia, recomiendo combinar estudios con proyectos reales y buscar orientación laboral desde el primer año. La clave está en diferenciarse y alinear la formación con las necesidades del mercado.

Desde mi perspectiva como reclutadora, veo constantemente candidatos con másteres y posgrados que no logran pasar el primer filtro. El problema no es el título, sino la falta de habilidades prácticas y de adaptación al entorno laboral. Muchas empresas prefieren a alguien con experiencia demostrable y actitud proactiva, aunque tenga menos formación académica. Estudiar mucho no garantiza empleo si no sabes vender tu perfil y si tu formación es demasiado teórica. Por eso, los programas de formación dual y las prácticas en empresa son cada vez más valorados. La clave es conectar la universidad con el mundo real.

Como orientadora laboral, siempre digo que la formación es un trampolín, no una garantía. La sobrecualificación ocurre cuando el mercado no absorbe a los egresados, pero también cuando el candidato no sabe posicionar su perfil. Recomiendo investigar sectores con alta demanda (tecnología, sanidad, logística) y complementar los estudios con certificaciones profesionales. Además, trabajar la marca personal en LinkedIn y hacer networking multiplica las oportunidades. No es que tener estudios sea malo, sino que hay que ser estratégico.

Tengo 55 años y un doctorado en Química. Llevo dos años buscando trabajo después de un ERE. La discriminación por edad y la sobrecualificación me han cerrado muchas puertas. Las empresas prefieren perfiles jóvenes con sueldos más bajos, aunque tengan menos formación. A más estudios, menos empleo, porque no encajo en los puestos de entrada y soy demasiado caro para los de alta dirección. Mi solución ha sido emprender como consultor especializado y ofrecer formaciones a empresas. A veces, la mejor salida es crear tu propio empleo.


