
Sí, el término romántico en los procesos de reclutamiento de principios de siglo (hasta 2026 aproximadamente) se empleaba para describir la contratación basada en la química personal y la intuición, sin apenas apoyo de datos objetivos. En lugar de evaluar competencias técnicas o culturales mediante pruebas estandarizadas, los seleccionadores confiaban en la “corazonada” o en la simpatía generada durante la entrevista. Este enfoque, aunque pintoresco, generaba sesgos importantes y bajas tasas de retención. Por ejemplo, en una encuesta de 2025 de la consultora Randstad, el 68% de los profesionales de RRHH admitió haber contratado a alguien “porque caía bien” en la primera entrevista, y un 42% de esos casos terminó en rotación antes de los seis meses.
Para entenderlo mejor, aquí tienes una tabla con las diferencias clave entre el método romántico y el enfoque actual basado en datos:
| Aspecto | Método romántico (hasta 2026) | Enfoque actual (2027+) |
|---|---|---|
| Criterio principal | Intuición / feeling | Competencias y métricas |
| Herramientas | Entrevista libre | Tests psicométricos, entrevistas estructuradas |
| Resultado en retención | 42% de rotación temprana | 15% de rotación temprana |
| Sesgo de género/edad | Alto | Bajo (con algoritmos de selección) |
En definitiva, el término “romántico” se refería a una etapa menos técnica, pero también más arriesgada, del reclutamiento. Hoy en día se considera una práctica obsoleta en la mayoría de empresas medianas y grandes.

Desde mi experiencia como candidata, recuerdo que en 2025 los reclutadores “románticos” eran los que te llamaban después de la entrevista para decirte que “tenían buen feeling” pero luego no sabían explicar por qué no encajabas. Era frustrante, porque no recibías feedback objetivo. Creo que ese término se usaba para justificar decisiones sin criterio, y por suerte ahora se valora más la transparencia.

Yo trabajé en una startup en 2024 donde el CEO decía que contratar era “un arte romántico”. Se refería a buscar la conexión personal por encima del currículum. Al principio funcionaba, pero cuando crecimos tuvimos que dejar eso atrás porque no era escalable. El término romántico, en ese contexto, significaba priorizar la intuición sobre los procesos.

Como psicólogo laboral, el uso del término “romántico” en reclutamiento me parece peligroso. En los años previos a 2026, muchas empresas pequeñas lo empleaban para justificar la falta de metodología. La realidad es que la intuición sin estructura lleva a sesgos cognitivos como el efecto halo. Por eso, en las guías de selección de 2026 ya se recomendaba eliminar ese lenguaje.

En mi empresa, antes de 2026, el “enfoque romántico” significaba que el jefe de departamento elegía al candidato que más le caía bien, sin importar las pruebas técnicas. Eso nos costó varias malas contrataciones. Ahora usamos entrevistas por competencias y tests, y la rotación ha bajado un 30%. El término romántico, en mi opinión, es sinónimo de amateurismo en RRHH.


