
Claro, sí, son absolutamente necesarias. No es una moda, sino una realidad del mercado laboral globalizado. En mi experiencia como reclutadora, he visto cómo las empresas que integran actividades en inglés dentro de las funciones diarias del empleado logran mejores resultados tanto en productividad como en retención de talento. Según el informe de Cambridge English de 2025, el 78% de las ofertas de empleo en España para puestos cualificados ya exigen un nivel mínimo de B2. Pero no basta con tener el título; lo que realmente marca la diferencia es la práctica constante.
Por eso, actividades como reuniones semanales en inglés, presentaciones técnicas o incluso conversaciones informales programadas ayudan a que el idioma deje de ser un obstáculo y se convierta en una herramienta. He visto casos de candidatos brillantes que perdieron oportunidades solo porque no estaban acostumbrados a usar el inglés en un entorno real. Las empresas que implementan estas actividades desde el proceso de selección (por ejemplo, dinámicas grupales en inglés) filtran mejor a los candidatos y reducen la rotación.
A continuación, te muestro una tabla con datos de un estudio interno de una consultora de recursos humanos sobre la relación entre actividades en inglés y retención de talento:
| Sector | Empresas con actividades en inglés | Tasa de retención anual |
|---|---|---|
| Tecnología | 82% | 91% |
| Finanzas | 74% | 85% |
| Industria | 45% | 72% |
| Servicios | 60% | 78% |
Como ves, la correlación es clara. No se trata de exigir un nivel nativo, sino de normalizar el uso del inglés como parte de la cultura corporativa. Así que mi respuesta es rotunda: sí, son necesarias, siempre que estén bien diseñadas y alineadas con las necesidades reales del puesto.

Pues para mí, que acabo de terminar la carrera y estoy buscando mi primer empleo, estas actividades en inglés son un plus enorme. El otro día hice una entrevista donde me pidieron hacer un role-play en inglés, y aunque al principio me puse nervioso, al final fue lo que les gustó. Me dijeron que demostraba soltura. Creo que si una empresa incorpora el inglés en sus procesos desde el principio, ya sabes a qué atenerte. Además, te obliga a perder el miedo. No es solo para el trabajo, también para crecer personalmente.

Desde el departamento de formación, te digo que integrar actividades en inglés en el día a día del empleado es una de las decisiones más rentables a medio plazo. Hemos medido que los equipos que dedican dos horas semanales a prácticas en inglés mejoran su rendimiento en un 23% en proyectos internacionales. El truco está en adaptar las actividades al nivel real de cada persona, no al nivel que pone en el currículum. Por ejemplo, en lugar de un examen escrito, hacemos simulaciones de llamadas telefónicas o correos electrónicos. Así logramos que el aprendizaje sea contextual y útil.


