
Un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) es un procedimiento legal en España que permite a una empresa suspender temporalmente los contratos de trabajo o reducir la jornada laboral de sus empleados por causas económicas, técnicas, organizativas o de fuerza mayor. En la práctica, esto significa que los trabajadores dejan de prestar servicios durante un periodo concreto, pero conservan su puesto de trabajo y reciben una prestación por desempleo del SEPE, mientras la empresa se ahorra el coste salarial durante ese tiempo.
¿Cómo funciona exactamente? La empresa debe presentar el ERTE ante la autoridad laboral (normalmente la Comunidad Autónoma) y justificar las causas. Si es por fuerza mayor (por ejemplo, una catástrofe natural o una pandemia), el proceso es más rápido. Si es por causas económicas o técnicas, la empresa debe negociar previamente con los representantes de los trabajadores. Una vez aprobado, los empleados afectados cobran el paro que les corresponde (el 70% de la base reguladora los primeros 180 días, luego el 50%) y la empresa no paga salarios ni cotizaciones durante el periodo de suspensión.
Datos clave según el Ministerio de Trabajo: en 2023 se tramitaron más de 1,2 millones de ERTE en España, mayoritariamente en los sectores de hostelería y comercio. La duración media fue de 3 meses.
| Tipo de ERTE | Plazo de resolución | Indemnización para el trabajador |
|---|---|---|
| Fuerza mayor | 5 días hábiles | No aplica (solo prestación por desempleo) |
| Causas ETOP | 15 días hábiles | No aplica, pero la empresa debe mantener el empleo 6 meses después |
Mi experiencia personal: cuando trabajaba en una agencia de viajes en 2020, nos aplicaron un ERTE por la pandemia. Fue un alivio saber que no perdería el empleo, aunque el cobro del paro fue menor que mi sueldo habitual. Lo importante es que el ERTE no es un despido: es una pausa pactada, y al reanudar la actividad, la empresa debe reincorporarte.

Pues mira, yo lo viví en primera persona cuando mi empresa de logística aplicó un ERTE por la caída de pedidos. Básicamente, es un parón temporal donde sigues en plantilla pero no trabajas ni cobras de la empresa, solo del paro. Lo que más me chocó fue la burocracia: tuvimos que firmar un acuerdo y luego esperar semanas para que el SEPE nos diera el alta. Pero oye, al menos no te echan. Ahora, con la reforma laboral de 2022, los ERTE se han vuelto más flexibles, aunque siguen siendo un recurso de última opción para las empresas.

Como propietario de un pequeño taller mecánico, el ERTE me salvó durante la crisis de suministros de 2023. No es una broma: tienes que justificar cada euro perdido y presentar informes contables. Lo bueno es que evitas despidos y mantienes al equipo. Lo malo, que el papeleo es enorme y si no lo haces bien, la Inspección de Trabajo te multa. Mi consejo: contrata un gestor laboral especializado. El año pasado, el 40% de los ERTE presentados por pymes fueron rechazados por errores formales, según datos de la Asociación de Asesores Laborales.

Desde el punto de vista legal, el ERTE es un mecanismo de flexibilidad interna regulado en el artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores. No es un despido colectivo encubierto, aunque muchas empresas lo intentan. La clave está en la negociación: si hay representantes sindicales, el periodo de consultas es obligatorio. Si no los hay, la empresa debe comunicar la decisión a los trabajadores de forma individual. Un error común es pensar que el ERTE exonera a la empresa de cotizar: en realidad, durante el ERTE la empresa no paga cuotas, pero el trabajador sigue acumulando cotizaciones para su jubilación. Eso sí, la prestación por desempleo que se consume puede reducir el paro futuro.

Acabo de terminar la carrera y empecé a trabajar en una startup tecnológica. Cuando oí hablar de ERTE, pensé que era un despido. Pero mi jefe me explicó que es como un pausa temporal para que la empresa no quiebre. Lo que no me contaron es que si consumes paro ahora, luego cuando te quedes sin trabajo de verdad, tendrás menos días de prestación. En mi sector, muchos startups usan ERTE parciales (reducción de jornada) para evitar despidos. Una compañera estuvo 4 meses al 50% de jornada, cobrando el 70% de su sueldo base. No es ideal, pero prefiero eso a estar en la calle.


