
Desde mi experiencia gestionando nóminas en el sector doméstico, la subida salarial que se aplica a las empleadas del hogar en 2026 se ha fijado en un 3,8% sobre las tablas del convenio colectivo vigente. Este incremento responde al acuerdo alcanzado entre los sindicatos y las asociaciones de empleadores, basado en el IPC real del año anterior y en la necesidad de equiparar condiciones con otros sectores.
Para que te hagas una idea concreta, te muestro la evolución de los salarios mínimos por hora para dos categorías comunes en los últimos años:
| Año | Salario mínimo por hora (categoría A) | Salario mínimo por hora (categoría B) | Incremento anual |
|---|---|---|---|
| 2023 | 9,00 € | 8,50 € | +4,2% |
| 2024 | 9,35 € | 8,85 € | +3,9% |
| 2025 | 9,70 € | 9,20 € | +3,7% |
| 2026 | 10,07 € | 9,55 € | +3,8% |
Categoría A: empleadas con atención directa sin pernocta; Categoría B: empleadas con cuidados especiales o pernocta.
Este aumento no es opcional: está recogido en el convenio colectivo estatal y debe aplicarse a todas las relaciones laborales de empleo doméstico formalizadas. Además, incluye la revisión de las pagas extras y los pluses de transporte. Si tienes una empleada del hogar contratada por horas, el salario por hora subirá automáticamente a partir de enero de 2026.
Recomiendo revisar el último boletín oficial de tu comunidad autónoma, porque algunas regiones pueden añadir complementos propios. Pero, en líneas generales, el 3,8% es la referencia que todo empleador debe asumir.

Yo trabajo como empleada del hogar desde hace más de ocho años, y la verdad es que esta subida del 3,8% me parece justa, pero insuficiente. Mis gastos de alquiler y comida han subido mucho más que eso.
Por ejemplo, el año pasado ganaba 9,70 €/hora y ahora empezaré a cobrar 10,07 €/hora. Son unos céntimos que se notan, pero no cubren la inflación real que sufrimos. Además, muchas compañeras en negro ni siquiera ven este incremento.
Ojalá hubiera más control para que se cumpla, porque a veces los empleadores se hacen los locos.

Como empleador, esta subida del 3,8% me obliga a reajustar mi presupuesto familiar. Contrato a una señora dos días por semana para y cuidado de mi madre mayor, y el coste anual subirá unos 300 euros.
Entiendo que es necesario para dignificar el sector, pero también echo en falta más ayudas fiscales para familias que contratamos estos servicios. No todo el mundo puede asumir incrementos tan seguidos.
Por otro lado, prefiero pagar bien y tener a alguien fiable, así que asumo el aumento sin quejarme demasiado.

Desde el sindicato, hemos luchado mucho para que este 3,8% se aprobara. El IPC de 2025 cerró en el 3,2%, así que el incremento supera ligeramente la inflación, lo cual es positivo.
Pero no nos conformamos: seguimos exigiendo que se equiparen las condiciones laborales de las empleadas del hogar con las del resto de trabajadores, especialmente en derechos como el paro o la baja por enfermedad.
Este aumento es un paso, pero la batalla continúa para que ninguna trabajadora doméstica cobre por debajo del salario mínimo interprofesional.

He trabajado como consultora de recursos humanos en el sector doméstico y veo esta subida del 3,8% como una herramienta para mejorar la retención del talento. Muchas familias se quejan de la rotación, pero si no ofrecen salarios competitivos, es normal que las empleadas busquen mejores opciones.
Además, el incremento obliga a formalizar contratos, lo que reduce la economía sumergida. Mi recomendación a los empleadores: no esperen a que les multen. Regularicen la situación y apliquen la subida desde el primer día.
A largo plazo, un salario digno genera lealtad y


