
Sí, los empleados pueden revocar a un representante sindical, pero el proceso no es tan sencillo como una queja informal. Según el Estatuto de los Trabajadores (artículo 67 y 69), la revocación requiere una decisión mayoritaria de los trabajadores del centro o sección electoral que lo eligió. Esto significa que se necesita al menos el 50% +1 de los votos válidos emitidos en una asamblea convocada específicamente para ese fin.
El primer paso es reunir a un grupo de compañeros que también estén insatisfechos con la actuación del representante. Luego, deben solicitar formalmente a la dirección de la empresa que convoque una asamblea informativa para tratar el tema. La empresa está obligada a facilitar el espacio y el tiempo dentro de la jornada laboral, siempre que la petición cuente con el apoyo de al menos el 33% de los trabajadores del centro (según jurisprudencia del Tribunal Supremo).
Durante la asamblea, se expone el motivo de la revocación (por ejemplo, falta de transparencia, incumplimiento de funciones, o actuaciones contrarias a los intereses de los empleados). Después se procede a votación secreta y directa. Si el resultado es favorable a la revocación, el representante cesa automáticamente y se inicia el proceso para cubrir su puesto vacante mediante nuevas elecciones sindicales.
| Paso | Acción | Requisito |
|---|---|---|
| 1 | Reunir firmas de apoyo | 33% de los trabajadores del centro |
| 2 | Solicitar convocatoria de asamblea | Por escrito a la empresa |
| 3 | Celebrar asamblea y votación | Mayoría absoluta de votos válidos |
| 4 | Comunicar el resultado | A la empresa y al sindicato correspondiente |
Es importante destacar que no se puede revocar a un representante sindical por discrepancias ideológicas o por pérdida de confianza personal; debe haber un incumplimiento objetivo de sus funciones o una conducta contraria a los derechos de los trabajadores. Además, si el representante pertenece a un sindicato concreto, la revocación puede anular su afiliación a ese comité, pero no su puesto como delegado sindical general.
En mi experiencia, lo más efectivo es dialogar primero con el propio representante y, si no hay solución, escalar al comité de empresa o al sindicato. Forzar una revocación sin intentar una mediación puede generar un ambiente laboral tenso e incluso retrasar el proceso por impugnaciones legales.

Yo he visto casos en los que la gente se queja mucho del sindicalista, pero luego no se atreve a actuar. Si quieres revocarlo, lo primero es hablar con él en privado. A veces no es malo, solo no sabe escuchar. Si no hay mejora, busca a otros compañeros con la misma molestia. Cuantos más seáis, más fuerza tendréis. Luego, pedid una reunión con el comité de empresa para exponer vuestras quejas. Ellos pueden mediar. Si no funciona, convocad una asamblea con el apoyo de al menos un tercio de la plantilla. Eso requiere coordinación, pero es posible. La votación es secreta y se necesita mayoría absoluta. Ojo: no vale echarlo porque no te cae bien; tiene que haber razones objetivas, como que no defienda vuestros derechos o que actúe de forma negligente. En mi empresa, una vez lo hicimos y el proceso duró casi dos meses, pero al final logramos que el representante se fuera.

Como alguien que ha estado en el lado sindical, te digo que revocar a un representante no es un capricho. La ley te lo permite, pero hay que hacerlo con cabeza. Si el compañero está haciendo bien su trabajo, perder el tiempo en una revocación solo divide al grupo. Antes de lanzarte, evalúa si realmente hay incumplimiento. Si no defiende los salarios o no informa de los cambios, entonces sí, toca moverse. Reúne a un equipo pequeño y lleva el tema a la asamblea. Pero recuerda: una revocación mal hecha puede ser anulada por un juez si no se sigue el procedimiento exacto. Por eso, mejor asesorarse con un abogado laboralista o con el propio sindicato (si es que el representante no es de tu organización). En mi experiencia, el diálogo sincero suele resolver más que un enfrentamiento directo.

Yo soy trabajador temporal y he visto cómo un representante sindical puede ser un obstáculo o un aliado. En mi último contrato, el delegado no hacía nada por los temporales, solo miraba por los fijos. Varios compañeros nos unimos y pedimos su revocación. El proceso es pesado: necesitas firmas, una asamblea y una votación. La empresa no puede impedirlo, pero tampoco te ayuda. Lo bueno es que si logras la mayoría, el representante se va. En mi caso, no llegamos a votar porque el sindicato intervino y lo cambiaron de centro. Si tienes a la mayoría de tu lado, es viable. Pero ojo, no abuses de esta herramienta porque si lo haces por tonterías, los compañeros perderán la confianza en ti. Mi consejo: únete con los que piensan igual y actúa con paciencia.

Desde mi punto de vista como profesional que ha gestionado varias situaciones laborales, la revocación de un representante sindical es un derecho, pero debe ejercerse con responsabilidad. La empresa tiene la obligación de garantizar un proceso limpio y no puede interferir en la votación. Lo más recomendable es documentar todas las pruebas de la actuación deficiente del representante (correos, testimonios, actas de reuniones). Luego, presentar la solicitud formal al comité de empresa y, si es necesario, al sindicato al que pertenece. La votación debe realizarse en un plazo de 15 días desde la convocatoria


