
Mira, en 1996 el sector que más empleo proporcionó en España fue, sin duda, el de servicios. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ese año el sector servicios concentraba alrededor del 62% del empleo total, muy por delante de la industria (cerca del 20%) y la (aproximadamente el 10%). Dentro de los servicios, destacaban el comercio minorista, la hostelería y el transporte, que tiraban de la economía tras la recuperación de la crisis de principios de los 90.
Para que te hagas una idea clara, aquí tienes una tabla con la distribución del empleo por sectores en 1996:
| Sector | Porcentaje de empleo |
|---|---|
| Servicios | 62% |
| Industria | 20% |
| Construcción | 10% |
| Agricultura | 8% |
Fíjate que la agricultura ya había caído mucho, y la construcción empezaba a coger fuerza, pero el verdadero motor eran los servicios. Si hoy lo miramos, la tendencia se ha acentuado: en 2024 los servicios rozan el 75%, y la construcción ha tenido altibajos. Pero en 1996, la gente buscaba trabajo en tiendas, hoteles, restaurantes y oficinas. Eso marcó el perfil del mercado laboral de la época, con mucha temporalidad y contratos precarios, pero con una demanda constante.

Yo siempre escuchaba a mi abuelo decir que en 1996 el campo daba de comer a poca gente. Y sí, la agricultura solo representaba el 8% del empleo, pero en mi pueblo, en Extremadura, la mayoría seguía viviendo de las aceitunas y el corcho. El sector servicios era el gran empleador a nivel nacional, pero en las zonas rurales la realidad era otra. La gente joven se iba a la ciudad para trabajar en tiendas o bares, mientras los mayores seguían en el campo. Ahora, con la despoblación, aquello parece un lujo.

Yo trabajaba en una fábrica de muebles en Valencia en 1996, y la industria daba trabajo estable, pero no tanto como el turismo. Recuerdo que mis primos se fueron a la Costa Brava a trabajar en hoteles porque allí había más oportunidades. El sector servicios absorbía a todo el mundo, sobre todo en verano. La también empezaba a despegar, pero aún no era el monstruo que vimos después. Para mí, lo más llamativo es que hoy la industria ha perdido peso, mientras que los servicios siguen dominando.

Soy de una generación que vivió el boom de la en los 2000, pero en 1996 todavía no era el sector estrella. Conozco a muchos que empezaron como albañiles ese año, pero el empleo real estaba en los servicios: camareros, dependientes, administrativos. Mi padre, por ejemplo, dejó el campo para trabajar en una cadena de supermercados que abrió en 1995. Allí encontró un contrato fijo, algo raro en la época. La clave fue que la gente empezó a consumir más, y eso generó empleo en comercio y hostelería.

Analizando desde una perspectiva de género, en 1996 las mujeres se incorporaron masivamente al sector servicios, sobre todo en , cuidados y hostelería. Eso fue un cambio enorme, porque antes muchas se quedaban en casa. El sector servicios no solo era el que más empleo daba, sino el que permitió que muchas mujeres tuvieran su primer sueldo. Aunque los salarios eran bajos y la temporalidad alta, marcó un antes y un después. Hoy, esa tendencia se ha consolidado, pero con más precariedad que entonces.


