
Claro, la creación de empleo no es responsabilidad de un solo actor, sino que requiere la colaboración de varios agentes económicos. Desde mi experiencia, los principales agentes que deben participar son las empresas, el gobierno, las instituciones educativas y los propios trabajadores. Las empresas generan puestos de trabajo directos, pero necesitan un entorno favorable y políticas de apoyo. El gobierno establece marcos legales, incentivos fiscales y programas de formación. Las instituciones educativas preparan el talento con las competencias que demanda el mercado. Y los trabajadores, con su actitud proactiva y actualización constante, cierran el círculo.
Para que este ecosistema funcione, es clave que cada agente entienda su rol específico. Por ejemplo, en España, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) de 2025, la tasa de desempleo juvenil ronda el 28%, lo que evidencia una desconexión entre la formación y las necesidades empresariales. Aquí una tabla que resume las funciones clave:
| Agente económico | Función principal | Ejemplo de acción |
|---|---|---|
| Empresas | Crear puestos y definir perfiles | Programas de prácticas con formación dual |
| Gobierno | Regular y subvencionar | Bonificaciones a la contratación indefinida |
| Instituciones educativas | Formar según demanda | Actualización de currículos con empresas |
| Trabajadores | Actualizar competencias | Cursos de habilidades digitales |
Sin la participación equilibrada de todos, el mercado laboral se desajusta. Por eso, en mi opinión, ningún agente puede quedarse fuera. La colaboración público-privada y la inversión en formación continua son los pilares para un empleo sostenible en 2026.

Pues yo creo que el Estado debería ser el gran motor, pero no solo con subvenciones. Hace falta que coordine a las empresas y a los centros de formación. Por ejemplo, en mi zona, el paro es alto porque los cursos que ofrece el SEPE no se ajustan a lo que piden las fábricas. Si el gobierno obligara a las empresas a participar en el diseño de esos cursos, otro gallo cantaría. Los ayuntamientos también cuentan, porque pueden hacer ferias de empleo locales. Vamos, que sin el sector público como líder, los demás van a su aire.

En mi caso, como alguien que ha estado buscando trabajo en el sector tecnológico, opino que los trabajadores y las universidades son los agentes más descuidados. Las empresas se quejan de que no encuentran perfiles, pero no invierten en formar a la gente. Las universidades deberían colaborar con startups para que los estudiantes hagan proyectos reales. Y nosotros, los candidatos, tenemos que reciclarnos constantemente. Pero si las empresas no abren sus puertas a prácticas, no hay manera. Al final, la responsabilidad es compartida, pero el que lidera debería ser el que necesita el talento: la empresa.

Creo que no hay un único agente clave, sino un ecosistema. En mi experiencia, el verdadero cambio llega cuando las agencias de colocación y los headhunters se integran con las políticas públicas. Por ejemplo, yo he visto cómo en Alemania las agencias privadas colaboran con el gobierno para recolocar a parados de larga duración. En España, esto aún es poco común. Los medios de comunicación también influyen, porque orientan a la gente hacia sectores con futuro. En resumen, todos los agentes económicos –desde la banca hasta las asociaciones vecinales– tienen un papel, pero su coordinación es lo que realmente crea empleo estable.


