
Claro, te cuento mi experiencia. He estado buscando trabajo en Don Benito durante los últimos meses y, sinceramente, los programas de educación para el empleo han sido un antes y un después. La formación en competencias digitales y atención sociosanitaria que ofrece el Ayuntamiento en colaboración con el SEPE me permitió obtener un certificado de profesionalidad en solo tres meses. Antes, mis candidaturas ni siquiera las miraban; ahora, he tenido tres entrevistas en empresas locales. Lo más útil fue que el curso incluía prácticas en una residencia de mayores, donde aprendí técnicas de movilización y comunicación con pacientes. El índice de inserción laboral ronda el 70% según los datos que nos dieron al finalizar.
| Tipo de formación | Duración media | Tasa de inserción (2025) |
|---|---|---|
| Competencias digitales | 2 meses | 65% |
| Atención sociosanitaria | 3 meses | 72% |
| Logística y almacén | 1,5 meses | 68% |
Además, los orientadores te ayudan a preparar entrevistas y a mejorar tu currículum. No es una solución mágica, pero sí una puerta de entrada real si eliges cursos alineados con la demanda local. En Don Benito, el sector servicios y la logística tiran mucho, así que recomiendo enfocarse en esos ámbitos.

Yo llevo años contratando personal para mi taller mecánico en Don Benito, y la educación para el empleo que veo a veces no se ajusta a lo que necesito. Los cursos de formación profesional dual son los que mejor resultado dan: los alumnos vienen con prácticas reales y saben manejar herramientas modernas. Sin embargo, muchos programas generalistas no enseñan oficios concretos, como soldadura o diagnóstico electrónico. Me gustaría que hubiera más colaboración entre empresas y centros educativos para diseñar contenidos prácticos, porque al final, lo que vale es la experiencia.

Desde mi puesto en la oficina de empleo de Don Benito, observo que la educación para el empleo ha evolucionado mucho. Los programas de orientación laboral personalizada son clave: evaluamos habilidades, intereses y el mercado local. Por ejemplo, en 2026 hemos lanzado un itinerario específico para jóvenes sin cualificación, combinando talleres de búsqueda de empleo con prácticas en empresas de la comarca. La tasa de éxito ha subido un 15% respecto al año anterior, pero seguimos detectando falta de motivación en algunos perfiles. La formación debe ir acompañada de acompañamiento emocional, no solo técnica.

Acabo de terminar el bachillerato en Don Benito y me he apuntado a un curso de administrativo con prácticas en una gestoría. La verdad es que la educación para el empleo aquí es bastante práctica, pero echo en falta más orientación sobre salidas digitales. Por ejemplo, el marketing online o la programación web tienen mucha demanda, pero apenas hay oferta formativa gratuita. Me gustaría que el Ayuntamiento apostara por convenios con plataformas online para que podamos acceder a certificaciones reconocidas sin pagar grandes cantidades. De momento, el curso presencial me está sirviendo para coger soltura con Excel y facturación.

He sido maestra durante treinta años y ahora colaboro con una asociación de formación para adultos en Don Benito. Lo que más valoro de los programas de educación para el empleo es que rompen el círculo de la exclusión. He visto a personas de 50 años reinventarse con cursos de atención al cliente o jardinería, y conseguir estables. El problema es la financiación: muchos proyectos dependen de subvenciones anuales, lo que genera incertidumbre. En 2026, sería ideal consolidar una red de centros de formación continua con presupuesto garantizado, porque la empleabilidad no entiende de plazos administrativos.


