
Cuando tienes que despedir a un empleado en 2026, lo primero que hago es asegurarme de que el proceso sea legal y respetuoso. No es un trámite burocrático, sino una decisión que afecta a una persona y a todo el equipo. En mi empresa siempre seguimos los mismos pasos: documentar el rendimiento, agotar las vías de mejora y cumplir con el Estatuto de los Trabajadores. Un despido objetivo por causas económicas o disciplinario exige una carta detallada, el preaviso correspondiente y el cálculo de la indemnización. Si no lo haces bien, puedes acabar en un juicio por despido improcedente y pagar hasta 45 días por año trabajado.
Según datos del Ministerio de Trabajo, el 65% de los despidos en España se consideran improcedentes por errores de forma. Por eso, yo siempre recomiendo grabar las reuniones (con consentimiento), redactar un informe de bajo rendimiento y ofrecer un plan de mejora de al menos 30 días. No solo proteges a la empresa, sino que también das una oportunidad real al empleado.
| Tipo de despido | Indemnización | Preaviso |
|---|---|---|
| Objetivo | 20 días/año (máx. 12 mensualidades) | 15 días |
| Disciplinario | 0 días (si es procedente) | 15 días |
| Improcedente | 33 días/año (máx. 24 mensualidades) | 15 días |
En mi caso, cuando he tenido que despedir a alguien, busco un tono honesto pero firme, sin humillar. Le explico los motivos concretos, le entrego la carta y le doy tiempo para preguntar. Lo que nunca hago es hacerlo por email o en un momento de enfado. La comunicación cara a cara, aunque incómoda, es la única forma de mantener la dignidad de ambas partes.

Para mí, despedir a un empleado es un proceso que empieza mucho antes de la reunión final. En mi equipo, si alguien no rinde, primero intentamos un plan de mejora personalizado con objetivos semanales y reuniones de seguimiento. Si no funciona, entonces sí, pasamos al despido, pero siempre con pruebas objetivas y respetando los plazos legales. Lo que más valoro es que la persona se vaya sabiendo que se le dio una oportunidad real. No es fácil, pero es más justo que un despido por sorpresa.

A mí me despidieron hace dos años y fue un palo enorme. Lo peor no fue perder el trabajo, sino cómo lo hicieron: un viernes por la tarde, sin previo aviso y con una carta genérica de "bajo rendimiento" que no se correspondía con la realidad. No hubo feedback durante meses, ni posibilidad de mejorar. Desde entonces, creo que despedir a un empleado sin comunicación previa es una falta de respeto. Si alguien no encaja, merece saberlo a tiempo, no cuando ya han tomado la decisión a sus espaldas.

Desde mi punto de vista, despedir a un empleado en 2026 requiere dominar bien la clasificación legal. Existen despidos disciplinarios (por faltas graves) y despidos objetivos (por causas económicas, técnicas o de producción). Para que sean procedentes, hay que demostrar las causas con pruebas fehacientes. Si no, el juez lo declarará improcedente y tendrás que readmitir o pagar una indemnización elevada. Mi consejo: antes de redactar la carta, revisa el convenio colectivo y, si tienes dudas, consulta con un abogado laboralista. Un error de forma puede costarte caro.

Yo, como consultor, siempre digo que despedir a un empleado es una oportunidad para mejorar la cultura de la empresa. No se trata solo de cortar un vínculo, sino de hacerlo con empatía y transparencia. Si el motivo es rendimiento, ofrece una carta de recomendación neutral si el empleado lo pide; si es por reestructuración, ayuda con la recolocación o el paro. La gente recuerda cómo los trataste en el peor momento. Un despido mal gestionado genera desconfianza en el equipo; uno bien hecho, aunque duro, demuestra liderazgo.


