
Sí, llenar una solicitud de empleo puede parecer un trámite sencillo, pero la clave está en adaptar cada sección al puesto y a la empresa. En mi experiencia revisando cientos de candidaturas, lo primero es leer bien las instrucciones: muchas solicitudes incluyen preguntas de filtro o campos obligatorios que no debes saltarte. Después, personaliza el apartado de experiencia laboral usando palabras clave del anuncio, pero sin exagerar. Por ejemplo, si buscan “ de equipos”, menciona un logro concreto como “aumenté la productividad del equipo en un 15% en seis meses”.
El orden de los campos suele ser estándar: datos personales, formación, experiencia, habilidades y referencias. Pero no dejes ningún hueco en blanco; si no tienes algo, escribe “No aplica” o explica brevemente. En la sección de salario esperado, consulta rangos del sector en España (por ejemplo, según el informe de Adecco 2025, el salario medio para un administrativo ronda los 24.000 € anuales). Si la solicitud lo pide, da un rango realista, no una cifra exacta.
Un error común es copiar el currículum sin más. La solicitud puede tener preguntas abiertas como “¿Por qué quieres trabajar aquí?”. Aprovecha para destacar tu conocimiento de la empresa y cómo encajas. Por último, revisa la ortografía y el formato – muchos sistemas automáticos descartan candidaturas con errores. Si tienes dudas, pide a alguien que lo lea. En resumen, trata cada solicitud como una carta de presentación única.
| Aspecto | Recomendación | Error típico |
|---|---|---|
| Experiencia laboral | Usar logros medibles y verbos de acción | Poner solo títulos de puestos |
| Salario esperado | Investigar rangos del sector | Dejar en blanco o poner un número irreal |
| Preguntas abiertas | Responder con ejemplos concretos | Copiar texto genérico del CV |

Para mí, lo más importante es no estresarme. Cuando empecé a buscar trabajo, me bloqueaba con los formularios largos. Ahora los veo como una oportunidad. Siempre guardo un borrador con mis datos básicos (nombre, teléfono, email) y lo copio en cada solicitud. Luego, me centro en la parte de “experiencia”: escribo tres frases clave de mi último empleo, ajustadas al puesto. Si piden “idiomas”, pongo el nivel real, sin inflar. Y si hay un campo de “observaciones”, añado algo como “disponibilidad inmediata”. Lo sencillo funciona.

Después de 15 años en el mismo sector, cambiar de empresa me obligó a repasar cómo llenar solicitudes. Un consejo: no subestimes la sección de formación continua. Muchas plataformas filtran por años de estudios o certificaciones. En mi caso, incluí un curso de liderazgo que hice en 2024, aunque no fuera obligatorio. También evito los campos de “referencias” si no son explícitamente requeridos; mejor ofrecerlas después. Y lo más útil: antes de enviar, imprimo la solicitud en PDF para ver cómo queda. A veces el formato se desordena.

Acabo de terminar la carrera y he llenado decenas de solicitudes. Mi truco: usar la misma plantilla de respuestas para preguntas comunes, pero adaptando el tono. Por ejemplo, en “fortalezas” siempre digo “capacidad de aprendizaje rápido” y luego pongo un ejemplo concreto, como “aprendí a usar un CRM en dos semanas”. Si hay un test online, lo hago con calma y busco información sobre la empresa antes. También nunca dejo el teléfono sin prefijo (+34) – parece una tontería, pero he visto que lo descartan. Y si la solicitud es en inglés, uso un traductor solo para revisar, no para escribir.

Como autónomo que busca un empleo fijo, me enfrento a solicitudes muy diferentes. Lo que me funciona es destacar proyectos freelance en lugar de empleos tradicionales. En el apartado de “experiencia”, escribo “cliente X: desarrollo de campaña de marketing digital con resultados del 20% más de tráfico”. También incluyo enlaces a mi portfolio si el formulario lo permite, pero sólo si es relevante. Y si preguntan por “último salario”, pongo la media de mis ingresos anuales, no el de un mes malo. Lo importante es que la solicitud cuente una historia coherente, no una lista de tareas.


