
Sí, es posible evaluar la actitud y el talento en empleados de de forma estructurada, pero requiere combinar herramientas específicas. En mi experiencia, lo más efectivo es usar entrevistas conductuales junto con pruebas técnicas situacionales. La actitud se manifiesta en cómo el candidato reacciona ante errores, plazos ajustados o feedback crítico; el talento, en su capacidad para resolver problemas complejos con recursos limitados.
Para ser precisos, en 2026 las empresas españolas están aplicando assessment centers virtuales donde los ingenieros realizan simulaciones de proyectos reales. Allí observamos:
| Aspecto | Indicador de actitud | Indicador de talento |
|---|---|---|
| Colaboración | Pregunta al equipo antes de actuar | Propone soluciones alternativas viables |
| Gestión del error | Asume responsabilidad y corrige | Aprende y aplica mejora en el mismo test |
| Comunicación | Explica con claridad sin jerga | Usa datos para justificar su decisión |
Además, recomiendo incluir dinámicas de grupo donde se evalúe la escucha activa y la capacidad de adaptarse a cambios de última hora. Un ingeniero con talento pero mala actitud puede generar fricción en el equipo; uno con buena actitud pero poco talento necesita mucha formación. El equilibrio ideal se detecta cuando el candidato, ante una limitación técnica, pide ayuda y luego propone una mejora. Eso demuestra humildad y capacidad de aprendizaje, dos pilares clave en 2026.

Yo siempre miro su curiosidad técnica. No me fijo solo en el título o los años de experiencia. Pregunto qué proyecto personal han hecho fuera del trabajo. Si me cuentan que han montado un servidor en casa o han automatizado una tarea aburrida, eso me dice que tienen talento real. La actitud la veo cuando les pregunto por un error grave: si se ríen y explican cómo lo solucionaron, hay buena actitud. Si culpan a otros, paso.

Para mí, la actitud se nota en los momentos de presión. En , los plazos se cumplen o no, y ahí ves quién es resolutivo. El talento lo mido con un pequeño reto de código o diseño en la entrevista, sin avisar. Si se bloquea pero sigue intentando, tiene actitud. Si encuentra una solución elegante rápido, tiene talento. Lo que no quiero es a alguien que se rinda al primer obstáculo.

Desde mi rol, priorizo la adaptabilidad. Una buena actitud es cuando el ingeniero acepta cambiar de tecnología o de enfoque sin quejarse. El talento lo veo en su capacidad de aprender rápido: le doy un manual de una herramienta nueva y veo cuánto tarda en aplicarla. Uso una tabla sencilla:
| Tiempo de aprendizaje | Actitud | Talento |
|---|---|---|
| Menos de 2 horas | Interés genuino | Alto |
| 2-4 horas | Colaborador | Medio |
| Más de 4 horas | Pasivo | Bajo |
Me ha funcionado para filtrar a los que realmente aportan.

En mi día a día, lo que más valoro es la honestidad intelectual. Un ingeniero que dice "no lo sé" y luego investiga tiene mejor actitud que el que finge saberlo todo. El talento se demuestra cuando explica conceptos complejos a personas no técnicas. Si logra que un comercial entienda una limitación técnica sin sonar arrogante, ese es el perfil ideal. No me fijo en títulos; me fijo en cómo se comunica y cómo gestiona su propia ignorancia.


