
Claro, te respondo directamente: en 2026, el precio medio por hora de una empleada doméstica en España oscila entre 10 y 15 euros brutos, aunque puede variar según la comunidad autónoma, las tareas específicas y la experiencia. Por ejemplo, en Madrid o Barcelona el rango suele estar más cerca de los 13-15 €/h, mientras que en zonas rurales puede bajar a 10-12 €/h.
Es importante tener en cuenta que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 se ha fijado en 1.200 € mensuales en 14 pagas, lo que equivale a unos 8,57 €/h para una jornada completa de 40 horas semanales. Sin embargo, el trabajo doméstico suele pagarse por encima del SMI porque requiere flexibilidad horaria, responsabilidad y, a menudo, tareas especializadas como cuidado de niños o personas mayores.
Para que te hagas una idea más clara, aquí tienes una tabla con tarifas orientativas según el tipo de servicio:
| Tipo de servicio | Rango salarial por hora (2026) |
|---|---|
| general | 10 – 12 € |
| Cuidado de niños (sin tareas domésticas) | 12 – 15 € |
| Cuidado de mayores o personas dependientes | 13 – 16 € |
| Tareas combinadas (limpieza + cocina + cuidado) | 11 – 14 € |
Recuerda que estos precios son brutos; la empleada debe estar dada de alta en la Seguridad Social y el empleador asume las cotizaciones. Si contratas sin contrato legal, podrías enfrentarte a sanciones y la trabajadora perdería derechos como el paro o la jubilación. Por eso, siempre recomiendo acordar un salario que cumpla con el convenio colectivo de servicio del hogar familiar y reflejarlo en un contrato por escrito.

Como familia que contrata, lo que más nos preocupa es ajustar el presupuesto mensual sin perder calidad. Normalmente pagamos 12 €/h por 20 horas semanales, y eso nos supone unos 960 € al mes brutos. Además, hay que sumar unos 200 € de costes de Social (cotizaciones a cargo del empleador).
Lo que he aprendido es que no vale la pena buscar lo más barato: una empleada mal pagada rota cada poco tiempo y genera más gastos en búsquedas. Prefiero fijar un precio justo y tener estabilidad. También es clave pactar las tareas por escrito para evitar malentendidos.

Desde mi experiencia como consultora de selección, veo que el mercado de empleadas domésticas se ha profesionalizado mucho. En 2026, la demanda de perfiles con formación en cuidados geriátricos o primeros auxilios ha subido un 30% respecto a 2023.
Las tarifas ya no son solo por horas, sino que dependen de la cualificación. Una trabajadora con cursos de cocina especializada o manejo de dependientes puede cobrar hasta 18 €/h. Recomiendo a las familias que publiquen ofertas con rangos salariales realistas (p.ej., 12-15 €/h) y que incluyan los requisitos. Así atraen a candidatas serias y evitan falsas expectativas.

Como profesional de recursos humanos, insisto en que el salario por hora debe cumplir con el convenio del servicio del hogar familiar. Para 2026, el convenio establece un mínimo de 10,50 €/h para jornadas parciales, pero es recomendable subirlo a 12 €/h para retener talento.
Además, la cotización a la Social es obligatoria desde la primera hora. Si pagas 11 €/h brutos, la cuota mensual del empleador ronda el 23% del salario. Muchos hogares se sorprenden de estos costes, por eso siempre aconsejo calcular el coste total real antes de contratar. Otra clave: firmar un contrato temporal de prueba de hasta 3 meses para evaluar la adaptación.

Llevo más de 20 años trabajando como interna y luego como externa. En 2006 cobraba 6 €/h, ahora veo que las chicas jóvenes piden 13 €/h y me parece justo. La vida ha subido mucho, y el trabajo doméstico sigue siendo sacrificado.
Lo que noto es que cada vez hay menos internas porque la gente prefiere cobrar por horas y tener libertad. También se ha regularizado más el sector: antes muchas trabajábamos “en negro”, pero ahora las familias jóvenes se preocupan por darte de alta. Mi consejo: negocia siempre un contrato limpio y un sueldo que cubra tus gastos básicos, porque si no, no merece la pena.


