
Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) y convenios colectivos de 2026, el salario medio por hora de una empleada doméstica en España oscila entre 10,50 € y 14,00 € brutos, dependiendo de la comunidad autónoma, la experiencia y el tipo de tareas (, cuidado de niños, asistencia a mayores). Por ejemplo, en Madrid y Barcelona se suele pagar entre 12,50 € y 14,00 €, mientras que en zonas rurales o del sur puede estar entre 10,50 € y 11,50 €. Además, hay que tener en cuenta que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 fija un mínimo de 1.323 € mensuales (en 14 pagas), lo que equivale a unos 8,87 €/hora para jornada completa. Sin embargo, al ser un sector con alta informalidad, muchas trabajadoras cobran menos de lo legal, por lo que recomiendo siempre formalizar el contrato y cotizar a la Seguridad Social.
A continuación, una tabla con horquillas orientativas por tipo de tarea y región (basada en encuestas de portales de empleo y sindicatos):
| Tipo de servicio | Región | Salario bruto por hora (€) |
|---|---|---|
| Limpieza general | Madrid | 11,00 – 13,50 |
| Cuidado de niños | Barcelona | 12,00 – 14,00 |
| Asistencia a mayores | Andalucía | 10,50 – 12,00 |
| Tareas combinadas | Galicia | 10,00 – 11,50 |
| Cocinera particular | Valencia | 11,50 – 13,00 |
Estos valores son orientativos. Para una negociación justa, lo mejor es consultar el convenio colectivo del hogar familiar y ajustar según la carga de trabajo, horarios y desplazamientos.

Yo, como empleador, siempre empiezo por fijar un presupuesto realista. Para una empleada que viene dos veces por semana a limpiar, pago 12 €/hora en mi zona (periferia de Madrid). Sé que hay quien ofrece menos, pero prefiero asegurar un trato justo y evitar problemas legales. Además, si la persona tiene experiencia demostrable o referencias, subo hasta 13,50 €. Lo que no negocio es la cotización: todos los meses declaro sus horas y pago la cuota a la Social. Así, ella tiene derecho a paro y baja por enfermedad. Al final, un buen salario también es una inversión en fidelidad y buen ambiente.

Desde mi experiencia como trabajadora del hogar, he aprendido a no aceptar menos de 11 €/hora en Madrid. Al principio cobraba 9 € y vivía agobiada. Ahora, cuando las familias me ofrecen menos, explico que necesito cubrir gastos de transporte, material de (si no lo ponen ellos) y las cotizaciones. Si no quieren pagar el mínimo, mejor busco otro cliente. También pregunto por las horas extras y los días festivos: se pagan al 150% según la ley. Un truco: pedir que me entreguen nómina cada mes, aunque sea por horas, así todo queda claro.

Como consultora laboral, siempre recalco que el salario por hora de una empleada doméstica no puede estar por debajo del SMI por hora (8,87 € en 2026). Pero la realidad es que el mercado marca precios más altos: entre 11 y 14 € para jornadas parciales, porque el tiempo de desplazamiento y la falta de continuidad encarecen el servicio. Además, hay que considerar el plus de festivos y las pagas extra prorrateadas. Desde la reforma de 2022, todas las empleadas del hogar tienen derecho a cotizar por desempleo, fondo de garantía y formación, lo que incrementa el coste para el empleador. Recomiendo usar la calculadora de la Social para simular el coste total real.

En mi trabajo de recursos humanos, analizo constantemente la equidad salarial en todos los sectores. Para las empleadas domésticas, el rango de 10,50–14,00 €/hora es coherente con puestos de servicios personales de baja cualificación formal pero alta demanda. Sin embargo, veo que muchas empresas que externalizan la pagan hasta 15 €/hora a través de compañías, porque incluyen seguros y material. Para particulares, el reto es equilibrar economía y cumplimiento legal. Si quieres retener a una buena profesional, pagar un 10–15% por encima de la media local (por ejemplo, 13 € donde otros pagan 11) es una estrategia de employer branding doméstico que reduce la rotación y mejora la confianza.


