
En mi experiencia, no existe un número mágico de suspensiones que automáticamente justifique un despido. La legislación laboral española, concretamente el Estatuto de los Trabajadores, habla de «indisciplina o desobediencia» como causa de despido disciplinario, pero no especifica una cantidad concreta de suspensiones. Lo que realmente importa es la reincidencia, la gravedad de cada falta y el contexto. Por ejemplo, si un empleado acumula tres suspensiones en un mes por llegar tarde media hora, podría ser considerado falta muy grave si la empresa tiene un código de conducta claro. En cambio, dos suspensiones por faltas muy distintas (una por absentismo injustificado, otra por incumplimiento de normativa de ) podrían no ser suficientes si no hay un patrón.
Para que un despido basado en suspensiones sea válido, la empresa debe demostrar que ha seguido un procedimiento sancionador progresivo y que ha informado al trabajador de las consecuencias. La mayoría de convenios colectivos establecen escalas de sanciones, pero no fijan un número absoluto. Por ejemplo, algunas empresas aplican: primera falta leve: amonestación verbal; segunda: amonestación por escrito; tercera: suspensión de empleo y sueldo de 2 días; cuarta: suspensión de 5 días; quinta: despido. Pero esto es solo una práctica, no una ley.
| Tipo de sanción | Ejemplo de falta | Número de incidencias típico antes del despido |
|---|---|---|
| Leve | Retraso ocasional | 3-5 amonestaciones |
| Grave | Faltas injustificadas | 2-3 suspensiones cortas |
| Muy grave | Desobediencia reiterada | 1-2 suspensiones si hay reincidencia |
En resumen, no hay un número fijo. Lo determinante es la proporcionalidad, la reiteración y la documentación de todo el proceso. Si tienes dudas concretas, lo mejor es consultar el convenio colectivo de tu sector y, si procede, asesorarte con un profesional de recursos humanos.

Desde mi punto de vista, lo importante no es contar suspensiones, sino evaluar la conducta global. He visto casos donde con una sola suspensión de 30 días por una falta muy grave (como robo o agresión) ya es motivo de despido inmediato. En cambio, para faltas leves, las empresas suelen aplicar un sistema de tres suspensiones progresivas antes de considerar el despido. Pero eso varía mucho según el convenio y la interna. Lo que sí es clave: si el trabajador recurre la sanción y gana, esa suspensión no cuenta. Así que mejor centrarse en la gravedad y la reincidencia que en un número exacto.

Pues mira, en mi empresa tenemos un acuerdo firmado donde dice que tras cuatro suspensiones en un año se puede iniciar el despido. Pero en la práctica, el jefe a veces lo hace con dos si las faltas son muy gordas. Yo creo que el número es la excusa, lo que de verdad importa es si el empleado es conflictivo o no. Un compañero tuvo tres suspensiones por llegar tarde y no le echaron, porque era buen trabajador. Otro tuvo dos por no cumplir horarios y lo despidieron al instante. Así que no te fíes de los números, fíjate en el ambiente laboral y en la de la empresa.


