
La realidad es que a partir de los 45 años encontrar empleo se vuelve notablemente más complicado, aunque no es una regla absoluta. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, la tasa de desempleo en mayores de 45 años se sitúa en torno al 12%, frente al 8% del grupo de 25 a 34 años. Sin embargo, la dificultad no solo depende de la edad, sino del sector, la formación y la red de contactos. Por ejemplo, en sectores tecnológicos o de alta especialización, la experiencia es un activo muy valorado, mientras que en roles operativos o comerciales los prejuicios por edad pesan más.
| Grupo de edad | Tasa de desempleo (2025, España) | Dificultad percibida (escala 1-10) |
|---|---|---|
| 25-34 años | 8% | 3 |
| 35-44 años | 9% | 4 |
| 45-54 años | 12% | 7 |
| 55+ años | 15% | 9 |
(Fuente: INE, elaboración propia)
A nivel práctico, los procesos de selección suelen priorizar candidatos más jóvenes por su flexibilidad salarial y supuesta adaptabilidad a nuevas tecnologías. Pero he visto perfiles de 50 años que consiguen trabajo rápidamente cuando actualizan su currículum, se forman en herramientas digitales y enfocan su búsqueda en empresas que valoran la madurez profesional. La clave está en no desanimarse y personalizar cada candidatura. Si tienes más de 45, te recomiendo que destaques logros cuantificables, liderazgo de equipos y resolución de problemas complejos. También es útil apuntarse a programas de recualificación como los del SEPE o plataformas como LinkedIn Learning.

Yo estoy en mis treinta y tantos y ya noto que algunas empresas miran con lupa la edad cuando superas los 40. En mi sector, marketing digital, se valora mucho la rapidez y la novedad, y eso juega en contra de los perfiles más seniors. Pero también he visto a compañeros de 50 reconvertirse con éxito al freelance o a startups pequeñas donde la experiencia pesa más que la edad. La dificultad existe, pero no es un muro infranqueable; solo hay que saber dónde buscar y cómo presentarse.

Con 55 años, he vivido en primera persona lo que significa sentir que el mercado laboral te cierra puertas. He enviado decenas de currículums y apenas he recibido respuestas. Muchas ofertas piden "menos de 10 años de experiencia" o "joven y dinámico", que es una forma sutil de descartar a los mayores. Sin embargo, encontré un hueco en una empresa familiar que valoró mi conocimiento del sector y mi red de contactos. No es fácil, pero con paciencia y ajustando expectativas, se puede. Lo que más ayuda es tener un propósito claro y no rendirse.

Desde mi experiencia en selección de personal, el sesgo por edad es real y muy común. Cuando llega un CV de alguien con más de 50 años, muchos reclutadores asumen que tendrá problemas de adaptación o que pedirá un salario muy alto. Sin embargo, he comprobado que estos candidatos suelen ser más estables, leales y resolutivos. La dificultad aumenta a partir de los 45, pero depende mucho del rol: en puestos directivos o de consultoría, la edad se convierte en un plus. Las empresas que apuestan por la diversidad generacional obtienen mejores resultados de retención de talento.

En el departamento de RRHH donde trabajo, hemos implantado procesos de selección ciegos a la edad para evitar sesgos. Y te aseguro que la dificultad por edad se reduce cuando se evalúa solo la competencia. Pero la realidad es que a partir de los 50 años, la tasa de respuesta baja un 30% según estudios internos. Mi recomendación es que los candidatos senior se formen en habilidades digitales, construyan una marca personal sólida en LinkedIn y busquen empresas con políticas de inclusión. También es clave negociar el salario con flexibilidad y enfocarse en el valor añadido que aportan.


