
La realidad es que en España, el sistema laboral está diseñado para proteger al empleado, lo que hace que sea extremadamente complicado que una empresa gane un juicio si el trabajador decide impugnar su despido. La carga de la prueba recae casi siempre en la empresa: debe demostrar que el despido fue procedente, es decir, que existió una causa justa y documentada. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, más del 70% de las demandas por despido son favorables al empleado. Esto se debe a que los tribunales aplican un principio de protección al trabajador, especialmente en casos de despido disciplinario, donde cualquier error formal o falta de pruebas puede revertir la decisión.
| Año | % Sentencias favorables al empleado |
|---|---|
| 2020 | 72% |
| 2021 | 71% |
| 2022 | 73% |
| 2023 | 70% |
| 2024 | 74% |
Además, el procedimiento judicial es largo y costoso para la empresa, que debe asumir gastos de abogado y procurador, y en muchos casos también el pago de los salarios de tramitación si el despido se declara improcedente. Por eso, desde la perspectiva de la de talento, lo más sensato es prevenir el conflicto mediante una buena documentación, evaluaciones de desempeño periódicas y un proceso de despido objetivo bien fundamentado, no disciplinario. Si el empleado llega a juicio, las posibilidades de que la empresa pierda son muy altas, a menos que tenga pruebas irrefutables y haya seguido todos los pasos legales al pie de la letra.

A mí me pasó con un trabajador que llegaba tarde constantemente y tenía malas actitudes. Le hicimos varios llamados de atención verbales, pero nunca los pusimos por escrito. Cuando lo despedimos, él demandó y el juez dijo que no había pruebas suficientes para justificar el despido. Perdimos el juicio y tuvimos que readmitirlo o pagarle una indemnización enorme. Desde entonces, documento absolutamente todo: faltas, advertencias, reuniones. Eso sí, es un lío burocrático, pero prefiero hacerlo a volver a pasar por un juicio donde el empleado siempre tiene ventaja.

He visto empresas que tenían toda la razón del mundo, pero perdieron porque el procedimiento de despido no siguió el convenio colectivo al detalle. Por ejemplo, no dieron el preaviso correcto o no entregaron la carta de despido con los hechos concretos. En España, los tribunales son muy estrictos con las formas. Si falla un paso, aunque el fondo sea justo, el empleado gana. Por eso, en mi experiencia, lo mejor es revisar cada caso con un abogado laboralista antes de actuar, sobre todo si el trabajador tiene antigüedad o está en un sector con alta protección.

Cuando me despidieron, pensé que no


