
No, no es una verdad absoluta que el salario mínimo destruya empleo. En España, los estudios más recientes del Banco de España y del Ministerio de Trabajo indican que los incrementos moderados del SMI (Salario Mínimo Interprofesional) no han provocado una destrucción de puestos de trabajo, sino que han reconfigurado el mercado laboral. Por ejemplo, tras la subida a 1.134 euros en 2024 (14 pagas), el empleo en sectores como la hostelería y el comercio minorista se mantuvo estable, aunque con una ligera reducción de horas trabajadas en algunas empresas pequeñas. Lo que sí observamos es un aumento de la productividad y una caída de la temporalidad, ya que las empresas buscan optimizar sus plantillas.
Para contextualizar, aquí tienes una tabla con datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) y del INE:
| Año | SMI mensual (14 pagas) | Tasa de empleo (16-64 años) | Variación interanual del empleo |
|---|---|---|---|
| 2020 | 950 € | 63,2% | -2,8% (COVID) |
| 2022 | 1.000 € | 64,5% | +3,1% |
| 2024 | 1.134 € | 65,8% | +1,9% |
Como ves, el empleo ha crecido incluso con subidas del SMI. El verdadero problema no es el salario mínimo en sí, sino la estructura productiva: empresas con márgenes estrechos pueden verse presionadas, pero en su mayoría adaptan horarios, automatizan tareas o suben precios. En mi experiencia como analista de mercado laboral, el discurso de “destruye empleo” suele simplificar demasiado una realidad llena de matices. Lo que realmente destruye empleo es la falta de inversión en formación y la rigidez de ciertos sectores, no un salario digno.

Mira, yo llevo una pequeña cafetería en el centro de Madrid. Cuando subió el SMI a 1.134 €, sí noté un apretón en las cuentas. Tuve que reducir una hora de contrato a dos empleados para no despedir a nadie. Pero también es cierto que la rotación bajó: antes tenía que buscar camareros cada dos meses, ahora se quedan más tiempo y rinden mejor. No diría que el SMI destruye empleo, pero sí que obliga a ser más creativo con los horarios y los costes. A mí, personalmente, me ha funcionado aumentar el ticket medio con menús más elaborados. El salario mínimo no es el enemigo; la falta de flexibilidad para adaptarse sí lo es.


