
Pues verás, todo comenzó cuando la dirección de Sintel, una empresa que entonces era un referente en en España, dejó de pagar los salarios a principios de 2000. La empresa había sido adquirida por un grupo inversor que no cumplió con sus compromisos financieros. Las malas decisiones de gestión, la falta de transparencia y la acumulación de deudas provocaron que, de la noche a la mañana, cientos de empleados nos quedáramos sin cobrar. Yo mismo recuerdo aquel enero: llegó la nómina y no había nada.
En ese momento, la compañía no comunicó oficialmente su quiebra, solo empezaron los retrasos y las excusas. Los sindicatos, que enseguida se movilizaron, denunciaron que la empresa estaba vaciando sus activos. La situación se agravó cuando el grupo propietario declaró la insolvencia y desapareció, dejando a los trabajadores sin indemnizaciones ni prestaciones.
Aquí te pongo una línea de tiempo de los hitos clave:
| Fecha | Evento |
|---|---|
| Enero 2000 | Primer impago de salarios |
| Febrero 2000 | Movilizaciones y asambleas de trabajadores |
| Marzo 2000 | Cortes de carreteras y protestas masivas |
| Abril 2000 | Intervención del gobierno y creación de una comisión |
| Junio 2001 | Acuerdo para el pago de salarios atrasados |
El origen, por tanto, fue una crisis de gestión empresarial combinada con una falta de protección legal efectiva. Los empleados, como yo, tuvimos que luchar durante más de un año para recuperar lo nuestro. Aquella experiencia dejó una huella profunda en el mercado laboral español y cambió la forma en que se perciben las garantías salariales.

Desde mi experiencia en selección y de personas, el origen de la situación de los empleados de Sintel es un caso clásico de fallo en la gobernanza corporativa. La empresa no solo incumplió sus obligaciones salariales, sino que ocultó su estado financiero real a los trabajadores y a los organismos reguladores. Esto generó una pérdida total de confianza y una crisis de reputación que hoy, en 2026, se estudia como ejemplo de lo que no debe hacerse en employer branding. Las empresas que quieren atraer talento deben priorizar la transparencia y la solvencia económica, porque los candidatos investigan


