
Sí, durante el mandato de Mariano Rajoy (2011-2018) el empleo creció, pero no todo fue tan positivo como parece. Yo viví esa etapa en primera persona, recién salido de la universidad, y la sensación era agridulce. Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, la tasa de paro bajó desde el 26% en 2013 hasta el 15% a finales de 2018. Pero ese descenso se debió en gran parte a la recuperación económica tras la crisis de 2008, no solo a políticas activas.
Lo que muchos olvidan es que la calidad del empleo se resintió. Se dispararon los contratos temporales, los sueldos bajos y la precariedad. Por ejemplo, en 2014 el salario medio anual cayó un 2% respecto a 2011, mientras que los contratos indefinidos apenas crecían. Para los jóvenes, la situación era especialmente dura: la tasa de paro juvenil seguía por encima del 40% hasta 2016.
| Año | Tasa de paro total (%) | Tasa de paro juvenil ( < 25 años) (%) | Contratos temporales (%) |
|---|---|---|---|
| 2012 | 24,8 | 53,1 | 24,5 |
| 2014 | 23,7 | 51,2 | 26,1 |
| 2016 | 19,6 | 42,1 | 27,8 |
| 2018 | 15,3 | 34,3 | 26,7 |
(Fuente: INE, EPA)
Como profesional del sector, valoro que el crecimiento fue real, pero parcial. Muchos puestos creados eran de baja cualificación y con sueldos que apenas cubrían gastos. Si estás buscando trabajo hoy, no te fíes solo de las cifras macro: analiza la estabilidad y las condiciones. En mi experiencia, las empresas que más contrataron en esa época eran del sector servicios, hostelería y logística, con alta rotación. A día de hoy, todavía arrastramos esa cultura de la temporalidad.

Desde mi experiencia como joven que empezó a buscar trabajo en 2016, sí vi más ofertas, pero casi todas eran temporales o de media jornada. Recuerdo aplicar a puestos de administrativo y encontrarme con contratos de tres meses. Mis amigos con estudios superiores acababan en prácticas no remuneradas o con sueldos de 800 €. Para mí, el empleo subió en cantidad, pero en calidad… se quedó estancado. Los datos de la EPA confirman que el empleo a tiempo parcial involuntario creció un 30% entre 2012 y 2018. Eso lo dice todo.

Como técnico de selección de personal en una consultora mediana, viví el cambio de tendencia. A partir de 2014 empezamos a recibir más peticiones de perfiles comerciales y operarios. Las empresas querían cubrir puestos rápido, con contratos de obra o servicio. La rotación era alta y eso nos obligaba a reclutar constantemente. El mercado se reactivó, pero con una mentalidad de “contratar y despedir” que perjudica la retención. En mi opinión, el empleo subió, pero con una de talento muy cortoplacista.

Yo soy autónomo y desde mi sector (hostelería) noté un repunte claro entre 2015 y 2018. Más turismo, más camareros, más camareras. Pero también más precariedad: turnos partidos, salarios mínimos, sin convenio. Recuerdo que en 2017 abrí un local y contraté a tres personas, todas con contratos de fines de semana. Ese empleo “subió” porque la demanda lo exigía, pero la estabilidad era una utopía. Para mí, el crecimiento fue real, pero no sostenible. Hoy, muchos de esos empleos han desaparecido o se han transformado en plataformas digitales.

Como orientador laboral, siempre digo que las cifras de empleo hay que mirarlas con lupa. Durante el gobierno de Rajoy, el paro bajó 11 puntos


